Saturday, May 17, 2008

Respuestas de lectores a... Las mentiras sobre la lectura

De: Juan_Domingo_Argüelles (poeta y escritor, México)
Asunto: Felicitación
Para: grehz@yahoo.com
Investigador Gregorio Hernández Zamora:

He leído con mucho interés el ensayo publicado el día de hoy en el suplemento "Masiosare" de La Jornada, "Las mentiras sobre la lectura". Lo felicito y pienso que con investigaciones como la suya puede abrirse el verdadero diálogo y necesario debate en torno de la lectura, más allá de prejuicos y falsos conceptos. Tengo la esperanza de que algún punto de contacto exista entre su visión y la mía. En nombre de ese interés desearía enviarle mi reciente libro ¿Qué leen los que no leen?, publicado por Paidós. ¿Adonde se lo hago llegar? Reciba mis más cordiales saludos y le reitero mi felicitación. Leerlo fue estimulante.

JUAN DOMINGO ARGÜELLES.


De: Rosaura Hernandez (profesora de la UNAM)
Para: grehz@yahoo.com
Asunto: lectura

Date: Tue, 13 May 2003 11:16:44 -0500

Estimado Gregorio:

Tuve la suerte de leer su interesante articulo del domingo 4 de mayo en la Jornada, estoy totalmente de acuerdo con su tesis de que nadie puede leer poesía con estómago vacío. Me gustaria conocer mas a fondo su investigación sobre la lectura, y tambien los datos sobre la investigacion sobre los habitos de lectura que menciona en su articulo.

Actuamlente soy profesora de redacción en la UAM-Azcapotzalco en el departamento de Humanidades, y estoy interesada en realizar una investigación sobre la práctica lectora en esta universidad, asi que su información seria invaluable para mi.

Reciba un saludo
Rosaura Hernández


Date: Fri, 23 May 2003 11:42:07 -0500 (CDT)
From: "TORRES MEDINA VICENTE FCO."
To: grehz@yahoo.com
Subject: Saludos

--Estimado Gregorio Hernández: Mi nombre es Vicente Francisco Torres. Soy profesor de la UAM Azcapotzalco y he publicado algunos libros. Leí su artículo en la jornada y me permití, por su importancia, comentarlo en la revista Siempre, en el número correspondiente a la presente semana.

Reciba mi admiración y mi amistad.

vicente fco torres

Date: Sat, 03 May 2003 22:33:25 -0500
From: "José_Ramón__Corona_Ojeda"
Subject: Comentario_sobre_tu_artículo
To: grehz@yahoo.com

Estimado Gregorio:

Acabo de leer tu artículo titulado: Las mentiras sobre la lectura, en el que he encontrado muchas similitudes con mis reflexiones sobre el tema. Actualmente soy propietario de la Librería La Rana Sabia en Cuernavaca y desde el día de los inocentes del año pasado, con una sucursal en Cancún.

Desde hace años he considerado que los oradores de la Cámara Nacional de la Industria Editorial, en diferentes eventos, dan cifras sobre la lectura en México, dictadas, más por su estado de ánimo y concordantes con el discurso que nos endilgan, pero que poco tienen que ver con la realidad.

Me identifico con el tratamiento que le das a las situaciones de las dos lectoras que analizas en tu texto y al concepto de "lectores sociales".

Me parece excelente el último párrafo de tu artículo.

Gracias a que tengo la posibilidad de ojear y hojear muchos libros, me frustro al no encontrar libros que ayuden a Paty a mejorar su situación. Que no haya libros dirigidos a ella. Hay una enormidad de títulos encaminado a sublimar la literatura, a explotarla hasta casi llegar al límite de sus posibilidades como arte, pero nada, o casi nada que le puedan ayudar a Paty a construir una mejor vida.

Por favor continúa con tu investigación.

Un cordial saludo:

José Ramón Corona Ojeda.


To: grehz@yahoo.com
From: "Ricardo Sosa"

Subject: La_situación
Date: Sun, 04 May 2003 20:2

Que tal Gregorio Hernández, leí tus artículos en La Jornada sobre la lectura en México. Me parecieron justas y acertadas tus observaciones en especial con respecto a la reflexión sobre el "hábito de la lectura".

Quisiera preguntarte más al respecto del punto quizá fundamental de tu investigación: la lectura convencionalmente vista como "proceso individual y asocial". Verás, soy estudiante de doctorado en la fac de Arquitectura de la Univ de Sydney en Australia y desde una área completamente distinta (y no) estoy justamente interesado en las teorías sociales que van más allá de la reduccionista versión del individuo aislado e independiente como base de la sociedad. Sobre esta área me considero descapacitado y por ello te pregunto si es posible me mandes una sugerencia sobre autores y corrientes en la investigación social que documente la relación entre individuo y sociedad. Más allá de los pensamientos filosóficos estoy interesado en las "evidencias empíricas" que sirvan como referencia.

Gracias de antemano,

Ricardo Sosa
PhD candidate, 3rd year
Key Centre of Design Computing and Cognition
Faculty of Architecture, University of Sydney


From: "sergio avalos"
To:
grehz@yahoo.com
Subject:
comentarios sobre la lectura
Date:
Sun, 25 May 2003 15:50:25 +0000

Estimado Señor:

He leído con atención sus dos artículos publicados en Masiosare y me permito escribirle para compartir con usted algunas reflexiones sobre el tema de la lectura en México. Es obvio que mi carta no tine aspiración científica alguna pues me apoyo esencialmente en experiencias personales y en algunas lecturas y quisiera, antes que todo, precisarle algunos datos sobre mi persona:

Soy editor de revistas cientificas originario del estado de Tabasco pero resido (por razones largas de explicar), en Francia desde hace 10 años. Mantengo a mi familia con mi trabajo en el sector privado y no tengo nexo alguno con las autoridades culturales mexicanas en este país ni en México. Mis abuelos paternos eran agricultores y mi padre puso un pie en la universidad pasados sus treinta porque siempre tuvo que trabajar: primero para permitir que sus hermanos menores estudiaran y luego para mantenernos a mi madre y a mi. Mi madre solo estudió hasta la secundaria. Mi padre, a pesar de haber hecho estudios universitarios, no es un “lector” o al menos no lo es de acuerdo a los cánones establecidos. Es decir, no es alguien que lea por gusto “autores trascendentes”. Es, sin embargo, alguien que lee muchisimo pues devora al menos dos periódicos por día. Y me consta que los lee de A a Z. En mi casa, siempre hubieron y hay muchos libros porque una hermana de mi madre se casó con un editor y siempre nos enviaban cientos de libros, preciso que mis padres viven en un barrio popular de un pueblo perdido en el fondo de Tabasco. Mi hermana y yo tuvimos la misma educación y las mismas oportunidades, ella es abogada y sólo lee por obligación y ese ha sido el caso desde siempre. Yo soy un devorador de todo texto que cae en mis manos y de niño fui asiduo lector de Kalimán, Santo, Aguila solitaria, El hombre araña y demás héroes y en la peluquería aprovechaba para aventarme El libro vaquero, Duda y hasta hojear el Alarma. Esto no me impidió leer versiones infantiles de La Iliada, Tom Sawyer o Sandokan.

¿Por qué yo me convertí en lector y mi hermana no?

Me atrevería a afirmar que en nuestro caso los rumbos tomados dependieron de los “encuentros” y estímulos recibidos en la adolescencia. Me explico: mientras mi hermana siguió un camino digamos natural con amigas que sólo leían Eres etc. yo crucé en una secundaria federal el camino de otros jóvenes, hijos de obreros petroleros (gentes que viven al día), pero que adoraban leer y que asistían regularmente a un taller literario. Ahí empezó todo para mí, fue entonces que me di cuenta del tesoro que tenía en casa y que permanecía ampliamente subexplotado.

Y aquí me desvío un poco para hablarle de estos jóvenes hijos de obreros a quienes llamaré “C” y “F”, pero que existen y continúan siendo excelentes lectores. “C” y “F”, cuya familia no es originaria de Tabasco, decidieron irse al DF. “C” entró a estudiar letras en la UNAM y en una ocasión un profesor, entre impresionado y molesto por la cantidad de lecturas de su provinciano alumno, le dijo que seguramente era porque en su municipio seguramente no había nada mejor que hacer y que por ello había leído tanto!!!!!!!!

Esta suerte de introducción me era necesaria para decirle que estoy de acuerdo con usted en que no es cierto de que en México no se lea. Amén de que las gentes que leen la llamada “literatura barata” lo hacen igualmente por simple gusto y por interés. Donde ya no estoy de acuerdo es en querer oponer de forma maniquea a los (llamémosles) “lectores según los cánones” y a los “lectores populares”. Considerando, sin mostrar los matices, que los primeros vienen necesariamente de las clases económicamente privilegiadas y los segundos de las clases más pobres. Y en este sentido me permito enumerar y explicar brevemente algunas de mis observaciones con las que probablemente estará usted de acuerdo:

1. El tener padres universitarios y/o el ser universitario no es garantía de nada en materia de lectura. Conozco muchísimas personas que detentan los títulos universitarios más diversos y que son incapaces de leer/entender un texto decentemente (ya no hablemos de leer en voz alta). ¿Cómo le hicieron? Vaya usted a saber!!!!!!!

2. El venir de un medio económicamente privilegiado tampoco asegura una sólida cultura literaria, al contrario. Al menos en Tabasco las clases ricas son de una incultura que da miedo y los “honorables” miembros del dizque Colegio de Escritores no leen pero ni en defensa propia. Y aquí en París he tenido oportunidad de observar el vedetismo y la terrible ignorancia ( que aunada al esnobismo y la petulancia son un cóctel explosivo), de los juniors de diferentes estados de la república e incluso del DF. Es verdaderamente patético.

3. Y es que las clases privilegiadas han tenido un acceso fácil a la educación y a los libros pero me queda claro que poder leer no es lo mismo que saber leer. En la lectura entran en juego tantos factores (anímicos, psicológicos, experiencias etc.), que nunca se lee o se relee un texto de la misma manera. Abundan los profesores universitarios que no saben leer. Y, a propósito, preguntó usted, a los profesores de secundaria, si habían leído El Quijote, La Iliada o EL Cid? Porque otro problema es que para poder transmitir el amor por la lectura, la música o la mecánica hay que saber de qué se habla. Y, a la distancia, yo descubrí que en primaria, secundaria y prepa tuve profesores que eran muy amables pero que jamás abrieron los libros que nos exigían leer. Es más, ni siquiera me acuerdo que me hayan exigido leer ningún libro “trascendente”. Sin embargo, quienes han tenido la oportunidad de estudiar en las universidades del DF, independientemente de su situación económica, tienen mayores facilidades de acceso a la cultura que los estudiantes de provincia. He aquí, otro matiz que habría que tomar en cuenta!!! Pues entre el Estado de México y Tabasco o Campeche no hay sólo kilómetros y kilómetros de distancia, hay un abismo cultural!!!!!!!!!!!

4. Es en efecto clasista decir que sólo quienes leen autores “trascendentes” son lectores pero, es acaso la pobreza una razón para negar el acceso de otro tipo de textos a los “no lectores”. Creo que muchas de esas personas que hoy sólo leen revistas, ”hojas”, panfletos, cómics etc. son perfectamente capaces de leer y disfrutar otro tipo de lecturas y apreciar una no implica excluir la otra pero a) les tienen miedo o respeto a los libros “culturales” porque se les ha hecho creer que son incomprensibles para el común de los mortales, b) Les son inaccesibles por su elevado precio o simplemente inaccesibles punto.

5. En México al libro se le teme y se le desprecia a la vez. El libro es un mito. Por un lado se alaba a las personas medianamente cultivadas o “leídas” y por el otro es común que en las familias (a menudo independientemente de la posición económica), se mande por las cocas o las tortillas a quien está leyendo porque “no está haciendo nada”

6. Yo creo que la lectura individual o colectiva es un placer, un gozo, que se trate de leer Dostoyevski, Eres o Letras Libres y por lo mismo:

7. No se pueden crear lectores por decreto. Pero se puede facilitar el acceso de toda la población a todo tipo de textos y dejarlos decidir. Se puede, también, estimular la lectura colectiva y la lectura crítica lo que puede dar ciudadanos (y el término no es gratuito en un país como el nuestro) capaces de descifrar y criticar no sólo la información escrita sino las imágenes televisivas y los programas de radio. Es ciertamente escandaloso que en un país como México se gasten millones en encuestas innecesarias en lugar de diseñar, con la ayuda de especialistas como usted, programas eficaces de estímulo a la lectura. lo que no implica que no se les ayude a salir de la pobreza o a comer mejor. Pienso que no son temas que se puedan oponer, ambos son importantes, ambos deben ser atacados y resueltos al mismo tiempo. Lo que me hace pensar en otro amigo “M” hijo de agricultores, “M” hacía una comida diaria, cuando bien le iba, para poder pagarse los libros y bajo el inclemente sol tabasqueño se veía obligado a ir a pie a la universidad!!!! Atención: no se trata de caer en el discurso neoliberal facilón de decir que “cuando se quiere se puede”, eso, con todo respeto, son tonterías. Lo que trato de decir es que la realidad es siempre más compleja de lo que parece. Y que en sus artículos, quizá por razones de espacio, no se muestran todos los matices de la franja que va, de los lectores/escritores salidos de las clases pudientes, a los lectores de Neza. Mal leídos o leídos con mala fé, sus artículos podrían convertirse en la justificación de la derecha: ¿para qué darles a leer si lo que quieren es comer?; que se preocupen por comer y que nos dejen controlar al país tranquilamente!!!!! La lectura es un elemento de movilidad y de exclusión a la vez. Un elemento político demasiado importante para oponerlo a la necesidad esencial de alimentarse. Solo los ciudadanos lectores pueden conocer y exigir sus derechos, todos sus derechos...

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No pretendo, ni por asomo, agotar un tema que puede ser abordado desde una multitud de aspectos. Pretendo, unicamente, ampliar el debate.

Termino cmentándole que en Francia, país más politizado y con mejores niveles que México, existen problemas muy similares. Hay sin embargo, asociaciones como ACCES (Asociación Cultural Contra la Exclusión y la Segregación), fundada en 1982 que reúne a quienes, de una manera u otra, se ocupan de la transmisión cultural desde la infancia. Su actividad consiste en poner en contacto a los bebés y niños pequeños de los barrios “difíciles” (los Neza franceses), con los libros. Libros que son objetos que pueden hojear, mirar, manipular y cuyo contenido es contado por profesionales que (y aquí está la clave), aman los libros y que ven maravillados el interés que los libros despiertan en los pequeños. Profesionales que dan testimonio de que este tipo de actividades no sólo hacen que los niños menos favorizados se interesen en los libros, sino que los padres emocionados a su vez de ver la reacción de los niños empiezan a perder el temor a los libros. Una buena razón, en todo caso, para intentar ir más allá de todos nuestros prejuicios.

Por ùltimo, quisiera pedirle que me permita leer su tesis o sus avances pues el tema me interesa muchisimo. De antemano gracias.

Espero, senor Hernàndez, que este sea el primer paso de un prolifico diàlogo.

Reciba un afectuoso saludo.

Sergio Avalos
1, rue Charpy
94000 Créteil
France
Tél.: 01 42 07 28 76
e-mail: avalos32@hotmail.com

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