Friday, June 06, 2008

El TLC (NAFTA) en persona

Hace unos días buscaba un libro en la biblioteca de Leyes de la Universidad de Vanderbilt, cuando me topé con una persona non-grata de la que sólo sabía por las noticias… y por las nefastas consecuencias de sus actos en las vidas de los mexicanos que no hemos transado, es decir que no nos hemos enriquecido “inexplicablemente”. ¡Se trataba nada menos que del mismísimo TLC en persona! Conocido también como TLCAN y como NAFTA, este documento ocupa 9 gordos y pesados volúmenes, entre tratados, comentarios, reglas de disputas, y reglas de arbitraje inversionistas-estado. Dudo sinceramente que lo hubiera conocido en persona de no haber entrado y caminado en esta lujosa y selecta biblioteca de una universidad gringa. ¿Cuántos mexicanos tienen siquiera idea de “cómo es” el TLC en persona? Son MILES, literalmente MILES de páginas y de cláusulas de acuerdos que nos atarán como país por quién sabe cuántas décadas o siglos. Cláusulas que garantizan todas las facilidades para la “inversión privada” y todas las dificultades para la gente de carne y hueso en cuyo nombre se firmó este documento que bien podría describirse como una verdadera, auténtica, detallada, legalmente fundamentada, cuidadosamente redactada, prolíficamente apoyada en notas al pie, lujosamente encuadernada, revisada, corregida y aumentada mentada de madre para las clases trabajadoras mexicanas.

Claro que no hace falta conocer en persona los 9 obesos volúmenes del TLC (NAFTA) para sentir su impacto en nuestras atolondradas vidas. Como bien lo explica Flor Crisóstomo, la zapoteca que desafió al imperio, “es muy difícil ser una persona perseguida, acosada, señalada con el dedo, cuando tú sólo vienes (a EU) a buscar lo que se te arrebató descaradamente hace 14 años a través de la creación de las políticas comerciales como el TLCAN, que dañó tanto a México y que nos obligó a millones de personas a desplazarnos para buscar el sustento para nuestros hijos”

De todos modos, y nomás porque su funesta influencia se extenderá a lo largo de las vidas y las muertes de nosotros y de las generaciones venideras, no está de más echarle una ojeadita. Tal vez haya algunas copias en español (tal vez) en alguna biblioteca mexicana, o en algún sitio de Internet, o cuando menos en algún bunker del gobierno mexicano. Mientras hallan su copia, les adelanto aquí la primera página, donde se explican los objetivos generales del tratado de la desdicha. Tan gordo es el libro, que tuve que mantenerlo abierto con mis dedos:

Nótese que el objetivo número uno (inciso a) es eliminar las barreras y facilitar el cruce de "bienes y servicios"... pero nada se dice del cruce de trabajadores, como si los bienes y servicios tuviesen pies, y los trabajadores estuviesen pegados al suelo... Para cerrar mi encuentro personal con el TLCAN, me permití deslizar entre sus gordos volúmenes un ejemplar de México ante Dios, libro que Erandi, una de las migrantes que he entrevistado en EU insistió y reinsistió en prestarme, aún cuando le advertí que he leído muy pocos libros gordos en mi vida, y que a mí la lectura me produce más sueño que el valium. Pero bueno, lo tomé porque yo había visto ese mismo libro en otra “traila” (casa ambulante o “mobil home”, típica de los nuevos migrantes mexicanos en EU) y me llamó la atención que gente que usualmente se describe en los medios como “no lectora” estuviese tan interesada en ese gordo libro. En fin, lo estoy leyendo y se trata de una novela histórica que todo mexicano debería leer, pero de la que comentaré con más detalle en uno de mis próximos posts (así se llaman las notitas que uno va añadiendo al blog)… Por lo pronto baste decir que, como la siguiente foto indica, en los últimos 200 años nuestro pobre país ha sido estrujado y exprimido por estos dos monstruos: la iglesia católica y la política económica…

Texto y fotos © 2008 gregorio hz

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