Tuesday, July 15, 2008

Escenas del Metro, DF

Fantasmas del metro… o transportación y transpiración


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A través de la ventana el DF (Ciudad de México) se mira gris y mudo. No es un silencio de coches, sino un silencio de voces. A esta hora miles de hombres y mujeres saturan calles, escaleras, andenes y pasillos en esa carrera desesperada por el medio de transporte que habrá de llevarlos al trabajo. Miles de pasos desgastan un poco más el suelo viejo de la ciudad; suben y bajan de prisa las escaleras del metro; entran y salen de esos túneles como ratones; suben el calor y cambian de color.



Cuerpos recién lavados, envueltos para ir a trabajar, inician la diaria jornada de transportación y transpiración. En la estación Centro Médico del metro, capturo fantasmas con mi ex-cámara (más bien cámara ex–mía): irreales figuras transparentes pintan como acuarela el aire viciado de los andenes. Fluyen y flotan; aparecen y se extinguen; viajan y bajan.




Línea 3 (parte 1)


1. Un hombre sube al vagón. En su mano lleva un DVD portátil abierto, tipo laptop, mostrando la pantalla a los pasajeros. Al hombro lleva una mochilita colgando de una correa que le cruza el pecho, como canana. En la mochilita, discos y el sonido: se observan las bocinas. “Te vale 10 pesos, DVD con 15 éxitos del New Age…”


2. Una chica sube en la siguiente estación. “Muy buenos días, venimos ofreciendo disco compacto en formato mp3 con 150 éxitos de los románticos de ayer”. En su mano lleva un reproductor de CDs y al hombro una mochilita con las bocinas. Empieza la música “Cómo te va mi amor, cómo te va…”, “Frente a frente / bajamos la mirada / pues ya no queda nada de qué hablar…”.


3. Tres estaciones antes había subido otro hombre que, sin pronunciar palabra, mostraba a un lado y a otro del andén la pantalla de su mini DVD player, del que surgía una voz de acento cubano que daba indicaciones precisas sobre cómo realizar un giro en el baile de salsa. Mientras tanto, la pantalla muestra a una pareja modelando despacio dicho movimiento. Luego comienza la música y el vendedor anuncia: “lleve el DVD Clases de Salsa. Incluye pasos, vueltas básicas y avanzadas, rutinas de grupo y más. Además videos de Gilberto Santa Rosa, Víctor Manuel, Grupo Niche, Rubén Blades, Son de Azúcar. Lleve su DVD por sólo 10 pesos…” Saco una moneda de $10 y adquiero mi DVD para aprender salsa.




Metro Pantitlán (paradero)


En la salida Q el laberinto alfabético del metro Pantitlán, justo al lado de la flamante nueva Terminal 2 del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, el “pasaje” (los pasajeros) abordamos el micro Esperanza-Palacio-Neza. Detrás sube un chofer gordo, alto, muy moreno, de cola de caballo y gorra “NY” con la visera para atrás. Lleva en la mano un montón de monedas y pasa de asiento en asiento a cobrar la tarifa. Luego aplasta su asiento como un rey y arranca. Mientras avanza por la congestionada y llena de topes calle “Prosperidad”, observo el abigarrado decorado en la cabina del chofer. Bocinas acolchonadas en techo y frente. Al centro, moderno estéreo de lucecitas azules. Debajo de éste, calcomanía en relieve que muestra un águila-ángel-demonio roji-azul. Debajo, una mini-TV, y más abajo un espejo retrovisor con calcomanía de Diablo-Calavera-Ángel. Debajo, pegado al parabrisas, cruz con Cristo, y a los lados banderas de Mex y EU. Al lado, un pequeño nicho aloja a otro Cristo que predica de pie; y sobre él, un emblema ovalado de la marca Ford.

El extinguidor al lado del chofer está forrado con el emblema de Coca-Cola.


Sobre la cabeza del chofer, y a ambos lados del techo, bocinas ovaladas SONY enmarcadas en gruesas palomas Nike.

Debajo, junto al monedero, un rostro de Cristo sufriente, en relieve y con corona de espinas.

Los pasajeros rezamos mientras este altar rodante, de sagrados símbolos, cruza veloz el purgatorio…




Línea 7… o competencia Comunicativa en el Metro


Escenario: Línea 7, tren de los “nuevos”, de la estación Puebla a Pantitlán


Personajes:

- vendedor de plumas de baloncito

- pasajeros fumigados tras un día de trabajo

- “fieldworker” (trabajador de campo = tomador de notas = tipo insanamente curioso = yo = grehz)


Episodio I


(El vendedor entra y muestra unas plumas para escribir, con punta de baloncito)


Vendedor: Señores pasajeros, yo soy vendedor ambulante del metro. Yo vendo plumas, lo que pasa es que me acaban de agarrar los agentes y me quitaron toda mi mercancía y también me cobraron 400 pesos de multa. Si alguna persona desea ayudarme, no vengo a pedirles que me regalen dinero, yo vendo plumas, las doy a $5, pero ahorita las estoy dando a $3, nomás para sacar pa’ mis gastos. Aquí traigo el papel, mire [saca un papel y lo desdobla y lo muestra mientras camina por el vagón], estas son las multas que nos quitan [enseña el papel junto con las plumas de baloncito].


Pasajeros: (Todos le compran; yo también)



(Narrador: Esto es competencia comunicativa: vendió todo, fue breve y persuasivo; conmovió y convenció).


Episodio II


Pasajeros: (transbordamos en Pantitlán a la línea B del metro férreo, dirección La Paz. 10 minutos después el mismo tipo sube al vagón donde viajo)


Vendedor: Hace un rato me agarraron a mi y me quitaron $400. No les pido que me regalen, me dejaron sólo dos agendas y les pido, si alguna persona quiere comprarme esta pinche agenda, la dejo en sólo 5 pesos, nomás para comprar mañana mi mercancía. (saca una agenda, luego otra, etc.)


Epílogo: Nuevamente vendió todo. ¿No es eso competencia comunicativa en acción?




Linea 3 (parte 2)… Sociedad 20:80


Viajo en el metro, línea 3, una de las menos “pobres”. En un solo viaje de unas 10 estaciones, se han subido muchos vendedores o cantantes o pidientes. Un hombre maduro que canta corridos, un vendedor de mapas de 10 pesos, una sordomuda dejando sus bolsitas de dulces en las piernas de los que van sentados, un hombre ciego y viejo –pero no anciano- acompañado de un niño que grita sin parar “a peso a peso a peso a peso...”, un dueto de jóvenes tocando música sudamericana con quena y cuatro... y otros que no recuerdo. Ocurrió en varias ocasiones que subían dos vendedores o cantantes al mismo vagón, por lo que sus anuncios o servicios se superponían, aunque no necesariamente se hacían competencia. Por ejemplo la mujer sordomuda repartió sus bolsitas de dulces como si nada, mientras el dueto sudamericano interpretaba ‘pájaro chogüí’. Esto es en el metro, línea 3, de la Ciudad de México. Iztapalapa es ‘hogar’ de muchos de estos desempleados o subempleados que salen cada día a hacer lo que pueden “para no morir víctimas del hambre”, como le dijo doña Borola a su marido cuando salió a robar comida al mercado. Este es el “80” de la “Sociedad 20:80” que anticiparon los líderes del mundo en el Hotel Fairmont de San Francisco en 1995…




Pasajeros del metro


Pasajero 1: En Indios Verdes subió un hombre que parecía haber entablado -y perdido- una feroz batalla con la Mugre. Los puños de ésta se le marcaban nítidamente en las cejas, en los antebrazos, en las piernas y en las arrugas de la frente. Rudos golpes de Mugre amorataban y ennegrecían los pliegues de su cuello, las yemas de sus dedos y las arrugas de su frente. Era un mecánico a media jornada, sin duda. Pero esta certeza no provenía de su aspecto, sino del olor que desprendía: una especie de mezcla de aceite Roshfrans, líquido de frenos y gasolina magna. Todo ello combinado confusamente con grasa de suspensión, fierro oxidado y hule quemado de llanta. Se acercó y me dijo...


Pasajeros 2: Enfrente de mí, un hombre maduro de orejas brillosas leía el "Esto", mientras una joven miraba fijamente al vacío. Ambos visten chamarra azul; ambos se esfuman...



Pasajero 3: A mi lado un señor leía una novela barata. Su pulgar derecho era tan curvo que más que sostener un libro parecía estar pidiendo "rait". En el interior de su boca un obstinado y seguramente desabrido chicle provocaba el rítmico inflar y desinflar de sus cachetes espinudos...




© 2008 gregorio hz (fotos y textos)

Monday, July 14, 2008

Tortero trabajando (video escrito)

Ahora que ni a cámara llego, me limito a tomar "fotos con palabras". Aunqe en este caso se trata más bien de un "video escrito", que sirve a la vez como "registro de observación etnográfica", como historia de vida actuada, o como sano entretenimiento mientras comía una rica torta de quesillo con huevo. El videito resultante puede dar una idea de lo que es tener "empleo seguro" hoy día en México. Ahi va...

Tortero en acción:

Voltear los quesos y el pollo, correr al refri y sacar dos paquetes de pollo, desenvolverlos y ponerlos en el comal, regresar a la mesa y ponerle cebolla y jitomate a dos mitades de pan; sacar dos platos, contestar preguntas del cliente, ponerle papelitos transparentes a los platos, sacar con la palita las tortas del comal y arrojarlas en una tabla, tomar la orden del cliente, cortar las tortas por la mitad, ponerlas en los platos, llevárselas a otro cliente, pedir una orden más de pollo por la ventanita de la pared, limpiar la mesa con un trapo, cortar aguacates, sacarles el hueso, lavar y exprimir el trapo, limpiar la otra mesa, preguntar al cliente “¿para comer aquí?”, atender a los comentarios del patrón que se acerca por detrás, sacar otra torta del comal, ponerla en el plato –donde primero puso el papelito transparente_ preguntar qué refresco quiere “¿Delaware o Coca?”, remover la capa quemada del comal, sacar el Delaware del refri, dárselo al cliente, sacar otra telera de debajo de la mesa central, cortarla, rebanar jitomate, ponerle al pan, ponerle chiles chipotles, poner las dos mitades del pan en el comal, quitarle más mugre al comal, sacar otro plato, ponerle papelito transparente, responder preguntas del siguiente cliente…

Repetición de la misma secuencia durante 8 o 10 horas = empleo seguro

Thursday, July 03, 2008

200 años después...

Si usted leyó el relato "Caña... ¿de azucar?", enviado por la maestra Margarita Castillo León, de Coatepec/Veracruz (post del 19/Jun), tal vez habrá pensado que la explotación inaudita que padecen los cañeros mexicanos en pleno siglo 21 se debe a las políticas neoliberales, al TLCAN, o cosas así (si no lo ha leído, realmente debería, de preferencia en este momento).

Pero fíjese, acabo de ver (y fotografiar) estas libretas de niños de 2o de primaria de una escuela de Iztapalapa (México, D.F.), que formaban parte de su exposición de fin de año escolar. Si usted lee con detenimiento estos apuntes, notará que las causas de la guerra de independencia de México (iniciada en 1810) parecen más bien un manifiesto de los cañeros del relato aquel, o de cualquier grupo de trabajadores del campo o de la ciudad en el México de hoy.
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Según estos apuntes de una niña de 2o de primaria, las causas de la independencia de México (en 1810) aún persisten en pleno siglo 21. Uno se pregunta: ¿si esas causas provocaron una guerra de independencia en 1810, qué van a provocar 200 años después, quizás en el 2010? ¿Qué diferencia hay entre el colonialismo y la esclavitud descarandos en tiempos de la colonia, y el neoliberalismo y la explotación descarados en la era global?