Thursday, August 20, 2009

Hablando BIEN de México

I

Caminaba con Roco por los andadores de la unidad habitacional, en busca de un lugar para que hiciera sus necesidades vitales, cuando una mujer se acerca en sentido contrario y me interpela. Parecía de unos 33 años, y vestía chamarra y pantalón de mezclilla. Su cabello era largo, ondulado y de un color claro que no supe si era natural.


— Perdone…

Pensé que me iba a preguntar por una dirección o la ubicación de algún edificio, pues esto es común donde vivo, dado que no hay mapas ni orden aparente en la disposición de los edificios.

— Bbbbuenos días…

— Buenos días -contesté

De inmediato noté que sus ojos clamaban por decir algo, pero sus palabras chocaban en los labios trémulos y apretados. Su ceño comenzó a fruncirse.

— ¿Dddd… de casualidad no conoce a alguien que necesite que le hagan limpieza, o lavar ropa, o algo así?

Sus manos comenzaron a tallarse una a la otra, como si estuviese lavando trastes.

— Mmmm…

Buscaba yo las palabras para contestarle cuando su rostro, radiante como la mañana, se nubló y sus ojos anunciaron lluvia.

— Es que me acaban de despedir de mi trabajo y mi hijo tiene que ir a la escuela… ¿Usted sabe si alguien necesita una persona para ayudar? Necesito trabajo. ¡Me urge un trabajo!

— No he escuchado por aquí que alguien busque (lo cual era cierto)

Con las lágrimas ya rodando y evidentemente trastornada, su voz suplicante dijo:

— ¿No tiene 5 pesos que me regale? Salí de mi casa temprano y nnnomás me vine con lo del camión… P-p-p por favor.

Saqué de mi pants las monedas que traía y se las di. Me dio las gracias y se fue. Volteé y la vi arrastrar sus pasos por el angosto andador. Los hombros caídos, las manos aún apretándose entre sí. Volteaba a su alrededor buscando un nuevo sitio al cual dirigirse a pedir trabajo. Giraba su cabeza en todas las direcciones, como un niño extraviado en busca de sus padres. Su caminar era lento y cauteloso, como el de alguien que se acerca a un abismo.

La fresca mañana se convirtió en un cuadro de Millet, a la manera de Dalí.




II

En 2006 un candidato hacía campaña prometiendo que sería el “presidente del empleo”.

Hace dos días el redondo secretario de Hacienda declara que México está en "schockfinanciero".

Un día después el “presidente del empleo” advierte: “lo peor aún está por venir”.

Ayer, el mismo señor presidente reprochó el que sean los propios mexicanos quienes se empeñen en difundir una imagen negativa del país hacia el exterior. Las ventajas que ofrece México a los inversionistas extranjeros quedarán claras, dijo, cuando “los mexicanos nos decidamos, todos, a hablar con objetividad y con claridad de las cosas buenas... Hablar mal del país para muchos no sólo es un esfuerzo cotidiano, hasta de eso viven, diría yo".

Hablando con objetividad y con claridad: los inversionistas extranjeros deberían ver que aquí hay gente taaan trabajadora que hasta suplica con lágrimas en los ojos que le den empleo.


¿Qué sigue?

2 comments:

Anonymous said...

La historia no tiene desperdicio...y es cierto lo que expresa: la gran contradicción entre los dichos de un político a quien debían juzgar como criminal y la aplastante realidad del pueblo: crisis económica, violencia, simulación...(quien lea esto, que le siga)

grehz said...

Gracias por tu comentario, Anonymous. Así es, y cualquier cosa que se diga con palabras y metáforas se queda corta comparada con lo que se vive en los ojos y los corazones de este pueblo...