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Wednesday, October 06, 2010

¿Qué es leer?


En un sentido muy simple, leer es un acto de pensar y sentir. Pensar con letras y palabras; sentir con células y fibras. Pensar en lo que las palabras dicen; sentir con sus sentidos en la piel. No importa si son cosas ordinarias y triviales, o extraordinarias y esenciales.

Por ejemplo:

“Antes de entrar, permita salir” (letrero en el metro del DF)
“Soy totalmente Palacio” (publicidad de El Palacio de Hierro)
“Me gustas cuando callas, porque pareces ausente” (Neruda)
“Prohibido prohibir” (pinta en los muros de París en 1968)
"Prohibido fumar" (cartelito en todos lados)
“Life is what happens to you while you are busy making other plans” (John Lennon)
“Ojalá que no pueda tocarte ni en canciones” (Silvio Rodríguez)
“Proletarios de todos los países, uníos” (Marx)
“Bienaventurados los que lloran, porque serán consolados” (San Mateo)
“¡Qué ojos tan grandes tienes Abuelita!” (Caperucita Roja)
“Ayer: 44 muertos” (encabezado de periódico mexicano)
“Cualquier dictador admiraría la uniformidad y la obediencia de los medios de E.U.” (Chomsky)
“El cuadrado de la hipotenusa es igual a la suma de los cuadrados de los catetos” (teorema de Pitágoras)
“1 kg de huevos, ½ de jitomates, 2 lechugas...” (lista del mandado)
"¡Urge personal!: excelente presentación, facilidad de palabra, y ganas de trabajar" (anuncio en un poste del DF)

Entonces...

Si se trata de libros que revelan verdades, tu cabeza se llenará de dudas y preguntas. Corres el riesgo de empezar a dudar del orden establecido (status quo). Empezarás a mirar y oler y palpar inmundicias y aberraciones que antes te eran invisibles. Corres entonces el riesgo de llegar a sentirte incapaz de tolerar lo absurdo, lo injusto, y lo indignante.

Si se trata de literatura fantástica, corres el riesgo de empezar a usar tu mente para imaginar cosas que no existen en el mundo: cosas buenas o malas, mejores o peores, etc. Podrás imaginar que el mundo puede ser distinto: entender, ver y hacer... todo se vuelve una entre muchas formas posibles. Nada es fijo. Lo bueno y lo malo son relativos e intercambiables. Las rutas son múltiples. Los destinos, infinitos. El gran riesgo es llegar a creer que puedes imaginar un mundo distinto al gobernado por burócratas y fundamentalistas que no conciben sino UNA forma de ser, hacer, andar, sentir y pensar.

En ambos casos, corres el riesgo de ser acusado de hereje; de ser quemado, o decapitado, o exluido, o marginado, o desterrado...

Si se trata de textos vacuos, tu cabeza se vaciará. Corres el riesgo de sentirte cómodo con sólo existir, no vivir.

Y para ti, ¿qué es leer?

Monday, April 12, 2010

Palabras de Arena...

Wordle: palabras de arena
Da clic para ir a la Nube

¡Palabras de Arena llega a Toluca!

Va esta Nube de Palabras como señal de bienvenida a Palabras de Arena, colectivo de Ciudad Juárez, ahora avecindado en Toluca, muy cerca del Ombligo de la Luna.

¿Quieres saber qué es Palabras de Arena?
LEE:

La lucha que no debiera ser
(Ivonne R leyendo con niños en la plaza de Toluca)

Monday, March 30, 2009

Ud. está aqui...

¿Cómo deben interpretar estos ratoncitos el anuncio del camino?




¿Qué significa "saber leer"?

¿Qué significa "alfabetizar" o "enseñar a leer"?


Encuentra las respuestas a éstas y otras preguntas en el artículo sobre los ratones perdidos en la revista Decisio:

Tuesday, July 15, 2008

Escenas del Metro, DF

Fantasmas del metro… o transportación y transpiración


click para ampliar

A través de la ventana el DF (Ciudad de México) se mira gris y mudo. No es un silencio de coches, sino un silencio de voces. A esta hora miles de hombres y mujeres saturan calles, escaleras, andenes y pasillos en esa carrera desesperada por el medio de transporte que habrá de llevarlos al trabajo. Miles de pasos desgastan un poco más el suelo viejo de la ciudad; suben y bajan de prisa las escaleras del metro; entran y salen de esos túneles como ratones; suben el calor y cambian de color.



Cuerpos recién lavados, envueltos para ir a trabajar, inician la diaria jornada de transportación y transpiración. En la estación Centro Médico del metro, capturo fantasmas con mi ex-cámara (más bien cámara ex–mía): irreales figuras transparentes pintan como acuarela el aire viciado de los andenes. Fluyen y flotan; aparecen y se extinguen; viajan y bajan.




Línea 3 (parte 1)


1. Un hombre sube al vagón. En su mano lleva un DVD portátil abierto, tipo laptop, mostrando la pantalla a los pasajeros. Al hombro lleva una mochilita colgando de una correa que le cruza el pecho, como canana. En la mochilita, discos y el sonido: se observan las bocinas. “Te vale 10 pesos, DVD con 15 éxitos del New Age…”


2. Una chica sube en la siguiente estación. “Muy buenos días, venimos ofreciendo disco compacto en formato mp3 con 150 éxitos de los románticos de ayer”. En su mano lleva un reproductor de CDs y al hombro una mochilita con las bocinas. Empieza la música “Cómo te va mi amor, cómo te va…”, “Frente a frente / bajamos la mirada / pues ya no queda nada de qué hablar…”.


3. Tres estaciones antes había subido otro hombre que, sin pronunciar palabra, mostraba a un lado y a otro del andén la pantalla de su mini DVD player, del que surgía una voz de acento cubano que daba indicaciones precisas sobre cómo realizar un giro en el baile de salsa. Mientras tanto, la pantalla muestra a una pareja modelando despacio dicho movimiento. Luego comienza la música y el vendedor anuncia: “lleve el DVD Clases de Salsa. Incluye pasos, vueltas básicas y avanzadas, rutinas de grupo y más. Además videos de Gilberto Santa Rosa, Víctor Manuel, Grupo Niche, Rubén Blades, Son de Azúcar. Lleve su DVD por sólo 10 pesos…” Saco una moneda de $10 y adquiero mi DVD para aprender salsa.




Metro Pantitlán (paradero)


En la salida Q el laberinto alfabético del metro Pantitlán, justo al lado de la flamante nueva Terminal 2 del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, el “pasaje” (los pasajeros) abordamos el micro Esperanza-Palacio-Neza. Detrás sube un chofer gordo, alto, muy moreno, de cola de caballo y gorra “NY” con la visera para atrás. Lleva en la mano un montón de monedas y pasa de asiento en asiento a cobrar la tarifa. Luego aplasta su asiento como un rey y arranca. Mientras avanza por la congestionada y llena de topes calle “Prosperidad”, observo el abigarrado decorado en la cabina del chofer. Bocinas acolchonadas en techo y frente. Al centro, moderno estéreo de lucecitas azules. Debajo de éste, calcomanía en relieve que muestra un águila-ángel-demonio roji-azul. Debajo, una mini-TV, y más abajo un espejo retrovisor con calcomanía de Diablo-Calavera-Ángel. Debajo, pegado al parabrisas, cruz con Cristo, y a los lados banderas de Mex y EU. Al lado, un pequeño nicho aloja a otro Cristo que predica de pie; y sobre él, un emblema ovalado de la marca Ford.

El extinguidor al lado del chofer está forrado con el emblema de Coca-Cola.


Sobre la cabeza del chofer, y a ambos lados del techo, bocinas ovaladas SONY enmarcadas en gruesas palomas Nike.

Debajo, junto al monedero, un rostro de Cristo sufriente, en relieve y con corona de espinas.

Los pasajeros rezamos mientras este altar rodante, de sagrados símbolos, cruza veloz el purgatorio…




Línea 7… o competencia Comunicativa en el Metro


Escenario: Línea 7, tren de los “nuevos”, de la estación Puebla a Pantitlán


Personajes:

- vendedor de plumas de baloncito

- pasajeros fumigados tras un día de trabajo

- “fieldworker” (trabajador de campo = tomador de notas = tipo insanamente curioso = yo = grehz)


Episodio I


(El vendedor entra y muestra unas plumas para escribir, con punta de baloncito)


Vendedor: Señores pasajeros, yo soy vendedor ambulante del metro. Yo vendo plumas, lo que pasa es que me acaban de agarrar los agentes y me quitaron toda mi mercancía y también me cobraron 400 pesos de multa. Si alguna persona desea ayudarme, no vengo a pedirles que me regalen dinero, yo vendo plumas, las doy a $5, pero ahorita las estoy dando a $3, nomás para sacar pa’ mis gastos. Aquí traigo el papel, mire [saca un papel y lo desdobla y lo muestra mientras camina por el vagón], estas son las multas que nos quitan [enseña el papel junto con las plumas de baloncito].


Pasajeros: (Todos le compran; yo también)



(Narrador: Esto es competencia comunicativa: vendió todo, fue breve y persuasivo; conmovió y convenció).


Episodio II


Pasajeros: (transbordamos en Pantitlán a la línea B del metro férreo, dirección La Paz. 10 minutos después el mismo tipo sube al vagón donde viajo)


Vendedor: Hace un rato me agarraron a mi y me quitaron $400. No les pido que me regalen, me dejaron sólo dos agendas y les pido, si alguna persona quiere comprarme esta pinche agenda, la dejo en sólo 5 pesos, nomás para comprar mañana mi mercancía. (saca una agenda, luego otra, etc.)


Epílogo: Nuevamente vendió todo. ¿No es eso competencia comunicativa en acción?




Linea 3 (parte 2)… Sociedad 20:80


Viajo en el metro, línea 3, una de las menos “pobres”. En un solo viaje de unas 10 estaciones, se han subido muchos vendedores o cantantes o pidientes. Un hombre maduro que canta corridos, un vendedor de mapas de 10 pesos, una sordomuda dejando sus bolsitas de dulces en las piernas de los que van sentados, un hombre ciego y viejo –pero no anciano- acompañado de un niño que grita sin parar “a peso a peso a peso a peso...”, un dueto de jóvenes tocando música sudamericana con quena y cuatro... y otros que no recuerdo. Ocurrió en varias ocasiones que subían dos vendedores o cantantes al mismo vagón, por lo que sus anuncios o servicios se superponían, aunque no necesariamente se hacían competencia. Por ejemplo la mujer sordomuda repartió sus bolsitas de dulces como si nada, mientras el dueto sudamericano interpretaba ‘pájaro chogüí’. Esto es en el metro, línea 3, de la Ciudad de México. Iztapalapa es ‘hogar’ de muchos de estos desempleados o subempleados que salen cada día a hacer lo que pueden “para no morir víctimas del hambre”, como le dijo doña Borola a su marido cuando salió a robar comida al mercado. Este es el “80” de la “Sociedad 20:80” que anticiparon los líderes del mundo en el Hotel Fairmont de San Francisco en 1995…




Pasajeros del metro


Pasajero 1: En Indios Verdes subió un hombre que parecía haber entablado -y perdido- una feroz batalla con la Mugre. Los puños de ésta se le marcaban nítidamente en las cejas, en los antebrazos, en las piernas y en las arrugas de la frente. Rudos golpes de Mugre amorataban y ennegrecían los pliegues de su cuello, las yemas de sus dedos y las arrugas de su frente. Era un mecánico a media jornada, sin duda. Pero esta certeza no provenía de su aspecto, sino del olor que desprendía: una especie de mezcla de aceite Roshfrans, líquido de frenos y gasolina magna. Todo ello combinado confusamente con grasa de suspensión, fierro oxidado y hule quemado de llanta. Se acercó y me dijo...


Pasajeros 2: Enfrente de mí, un hombre maduro de orejas brillosas leía el "Esto", mientras una joven miraba fijamente al vacío. Ambos visten chamarra azul; ambos se esfuman...



Pasajero 3: A mi lado un señor leía una novela barata. Su pulgar derecho era tan curvo que más que sostener un libro parecía estar pidiendo "rait". En el interior de su boca un obstinado y seguramente desabrido chicle provocaba el rítmico inflar y desinflar de sus cachetes espinudos...




© 2008 gregorio hz (fotos y textos)

Tuesday, June 10, 2008

Lectura y Autoridad, Verdad y Poder

Lectura: del Latín: lectus= escoger, colectar, seleccionar, elegir
Inteligencia: del Latín intellectus = discernimiento, entendimiento; inteligir= entender, discernir

Autor: del Latín auctor = promotor, originador, creador (facultad de Dios) (creador de una obra escrita; escritor)
Autoridad: del Latín auctor, auctoritat, auctoritas = opinión, decisión, poder (persona en control o cargo de; con influencia o poder; persona con un nivel alto de conocimiento o habilidad en un campo; experto)

Voz = derecho de expresión pública y abierta de un deseo, opinión, elección, creencia, convicción; influencia
Sin voz = sin capacidad para hablar; mudo

Leer y escribir son actividades intelectuales por excelencia

Lectura
Los sustantivos lectura e inteligencia (o intelecto), los adjetivos lector e inteligente, y los verbos leer e inteligir, tienen la misma raíz etimológica: elección o selección. Es decir, leer es seleccionar o elegir sólo aquello que interesa de un texto o conjunto de datos. Un lector es, por tanto, alguien que selecciona, elige, o discrimina; alguien que es selectivo. En el nivel simple de la decodificación de los signos gráficos, por ejemplo, “leer” el signo “l” en el grupo de letras “leer”, significa elegir que significa “letra ele” y no número l, como en el grupo de signos “l54”. Y si leer es seleccionar, una persona inteligente es alguien que selecciona o discrimina lo importante de lo secundario, alguien que clasifica y pone orden en el caos de la percepción. Por lo mismo, un “buen lector” es un buen elector; y alguien que intelige es alguien que elige. Hacer una lectura es hacer una elección. No se “lee” en general; se lee en cierta forma…

Autoridad
Al que lee un libro se le llama lector. Quien lo escribe es autor. De alguien que tiene un conocimiento profundo sobre algo, se dice que es una autoridad en la materia. Y de alguien que tiene permiso para hacer algo, se dice que está autorizado. Leer nos hace electores, pero no autoridades. Leer mucho sobre algo puede, tal vez, hacernos conocedores de algo… Escribir convierte a la persona en autor, es decir, en persona autorizada para decir algo, para exponer su verdad, para hacer público su razonamiento. Leer un libro puede ser un acto privado, íntimo, que provoca ideas, pensamientos, imágenes… escribir implica hacer público el pensamiento, exponerlo a otros…

Friday, June 06, 2008

El TLC (NAFTA) en persona

Hace unos días buscaba un libro en la biblioteca de Leyes de la Universidad de Vanderbilt, cuando me topé con una persona non-grata de la que sólo sabía por las noticias… y por las nefastas consecuencias de sus actos en las vidas de los mexicanos que no hemos transado, es decir que no nos hemos enriquecido “inexplicablemente”. ¡Se trataba nada menos que del mismísimo TLC en persona! Conocido también como TLCAN y como NAFTA, este documento ocupa 9 gordos y pesados volúmenes, entre tratados, comentarios, reglas de disputas, y reglas de arbitraje inversionistas-estado. Dudo sinceramente que lo hubiera conocido en persona de no haber entrado y caminado en esta lujosa y selecta biblioteca de una universidad gringa. ¿Cuántos mexicanos tienen siquiera idea de “cómo es” el TLC en persona? Son MILES, literalmente MILES de páginas y de cláusulas de acuerdos que nos atarán como país por quién sabe cuántas décadas o siglos. Cláusulas que garantizan todas las facilidades para la “inversión privada” y todas las dificultades para la gente de carne y hueso en cuyo nombre se firmó este documento que bien podría describirse como una verdadera, auténtica, detallada, legalmente fundamentada, cuidadosamente redactada, prolíficamente apoyada en notas al pie, lujosamente encuadernada, revisada, corregida y aumentada mentada de madre para las clases trabajadoras mexicanas.

Claro que no hace falta conocer en persona los 9 obesos volúmenes del TLC (NAFTA) para sentir su impacto en nuestras atolondradas vidas. Como bien lo explica Flor Crisóstomo, la zapoteca que desafió al imperio, “es muy difícil ser una persona perseguida, acosada, señalada con el dedo, cuando tú sólo vienes (a EU) a buscar lo que se te arrebató descaradamente hace 14 años a través de la creación de las políticas comerciales como el TLCAN, que dañó tanto a México y que nos obligó a millones de personas a desplazarnos para buscar el sustento para nuestros hijos”

De todos modos, y nomás porque su funesta influencia se extenderá a lo largo de las vidas y las muertes de nosotros y de las generaciones venideras, no está de más echarle una ojeadita. Tal vez haya algunas copias en español (tal vez) en alguna biblioteca mexicana, o en algún sitio de Internet, o cuando menos en algún bunker del gobierno mexicano. Mientras hallan su copia, les adelanto aquí la primera página, donde se explican los objetivos generales del tratado de la desdicha. Tan gordo es el libro, que tuve que mantenerlo abierto con mis dedos:

Nótese que el objetivo número uno (inciso a) es eliminar las barreras y facilitar el cruce de "bienes y servicios"... pero nada se dice del cruce de trabajadores, como si los bienes y servicios tuviesen pies, y los trabajadores estuviesen pegados al suelo... Para cerrar mi encuentro personal con el TLCAN, me permití deslizar entre sus gordos volúmenes un ejemplar de México ante Dios, libro que Erandi, una de las migrantes que he entrevistado en EU insistió y reinsistió en prestarme, aún cuando le advertí que he leído muy pocos libros gordos en mi vida, y que a mí la lectura me produce más sueño que el valium. Pero bueno, lo tomé porque yo había visto ese mismo libro en otra “traila” (casa ambulante o “mobil home”, típica de los nuevos migrantes mexicanos en EU) y me llamó la atención que gente que usualmente se describe en los medios como “no lectora” estuviese tan interesada en ese gordo libro. En fin, lo estoy leyendo y se trata de una novela histórica que todo mexicano debería leer, pero de la que comentaré con más detalle en uno de mis próximos posts (así se llaman las notitas que uno va añadiendo al blog)… Por lo pronto baste decir que, como la siguiente foto indica, en los últimos 200 años nuestro pobre país ha sido estrujado y exprimido por estos dos monstruos: la iglesia católica y la política económica…

Texto y fotos © 2008 gregorio hz

Saturday, May 17, 2008

Respuestas de lectores a... ¿Se puede leer sin escribir?

From: Gicela gicel@IXP.net
Subject: My comment (GREGORIO'S BLOG)
Date: Monday, June 9, 2008, 2:29 PM

God, it is a huge topic or I would say 'problem'. What Gregorio calls Fantasy is completely true, we are not taught to write, and I think that the worst thing is the fact that we, as Mexicans, are not aware of it. It is like if we were sleeping from ementary to high school. And I say high school because when we enter university, if our teachers ask us to write something we are in shock, we realize that we can not do that. That was my experience, and now as a teacher, I see that students have a hard time trying to write what they think! Even a small paragraph. My last LEMO students, who were in the fifth term, were not able to write a short article, so I started thinking why??? That is why I want to write my essay about it.

I think that one of the reasons is: The System. It was designed to have the country in a "deep sleep" since we are not taught to think, to analyze, to debate, to express and write our opinions, just as Greogorio states. Teachers in Mexico should be trained to teach their students how to write different kinds of genre. If it were so, in the case of LEMO students, they would be able to write in another language. This is my opinion and how I see things according to my experience, and now that I am reading about it I see I am not very far from what researchers have found out.


Date: Tue, 20 Feb 2007 14:37:54 -0600 (CST)
From: “margarita castillo"
Subject: historia y narraciones coatepecanas
To:
"Gregorio Hernández Zamora"

Maestro Gregorio Hernández:

Conocí sus artículos a través de La Jornada. Su texto, titulado "¿Se puede leer sin escribir?", fue lo primero que conocí de usted; fotocopié el texto y lo distribuí entre mis compañeros de trabajo (una escuela privada). Allí, en sus líneas, encontré sentido a muchas inconformidades que percibimos como ciudadanos y trabajadores de la educación. A partir de entonces me di a la tarea de diseñar un proyecto dirigido a niños de sexto grado de primaria, en éste incluí el estudio de la historia local (nuestra escuela se encuentra en Coatepec, Veracruz), seleccioné diversos textos al respecto, salí con los niños a conocer y reconocer nuestra ciudad, leímos y contamos cuentos, leyendas y narraciones de tradición oral. -A ellos les gusta mucho esto último-. Posteriormente los chicos investigaron sobre sus propias historias personales a partir de entrevistas realizadas a sus abuelos, o padres. Finalmente, y como resultado del taller, la escuela publicó un libro titulado Piedra y cielo. Relatos de los abuelos...contados por los niños (elegí este título no por aquella revista ¿colombiana?, a la que hace referencia García Márquez en Vivir para contarla; sino por considerar a los abuelos como la base, los cimientos a partir de los cuales crece la historia personal; y a los niños, en un sentido bastante idílico, como el cielo que se abre con toda su grandeza). En fin, quiero decirle, Maestro Gregorio, que en sus textos he hallado grandes verdades, que comulgo con usted, que la grandeza de nuestro país (o su sobrevivencia), dependen de la fortaleza de nuestra identidad. Estoy convencida de que la historia es la formada por hombres y mujeres de carne y hueso (con un pedazo de pescuezo), y no aquella que la hegemonía en el poder nos impone a través de los libros de texto.

Además de lo anterior, por este medio me dirijo a usted solicitándole su apoyo. A finales de los noventa realicé un trabajo de investigación sobre Historia Local y Literatura Tradicional y Popular sobre el pueblo en el que vivo (Las Lomas, municipio de Coatepec, Ver.), obtuve un financiamiento del Programa de Apoyo a las Culturas Municipales y Comunitarias para la publicación del mismo; fue así como en 2001 salió a la luz el libro Ecos del cafetal... (Si usted gusta, puede hallar los datos al respecto en el buscador google "Margarita Castillo León. Ecos del cafetal".) Muchos miembros de mi pueblo colaboraron aportando datos e información; yo sólo fui la "traductora" del dato oral al escrito, por eso considero que en el libro somos muchos los coautores, desde el viejo campesino que rememora sus años mozos y con ellos la grandeza de la etapa latifundista que en nuestro Estado se extendió hasta alrededor de 1932; hasta los niños que, después de conocer los relatos que hasta hace algunos años se contaban en las sobremesas, realizaron dibujos para ilustrar el libro. El libro se agotó prontamente, y esta es la fecha en que no he podido obtener un peso para la reedición. Cuento con nuevo material narrativo, ya que muchos de mis informantes, al ver su palabra escrita, se han dado cuenta de la importancia de la misma y de su valor histórico. Tengo también otro proyecto (igual: cero centavos), para realizar un compendio de historia local dirigido a niños de primaria mediante el cual conozcan sus orígenes, es decir, su historia local. La verdad es que ya me cansé de tocar puertas, redactar oficios y hasta visitar políticos buscando financiamiento; por ello aludo a su sensibilidad, pidiéndole como favor me pudiera usted contactar con alguna asociación que apoye este tipo de trabajos. En archivos adjuntos agrego mayores especificaciones sobre los trabajos en cuestión. Agradezco su atención y quedo en espera de su respuesta. Gracias.

Margarita Castillo León



From: Paty Novela
Subject:
felicitaciones por su artículo publicado en la Jornada

Date:
Thu, 22 Apr 2004 02:16:33 -0700 (PDT)
To:
grehz@berkeley.edu

Doctor Gregorio Hernández Z.

Recién leí su artículo "¿Se puede leer sin escribir?" aparecido en un suplemento del periódico La jornada y desde mi posición de maestra de primaria en un turno, y de secundaria (de la materia de español) en otro, no puedo más que estar de acuerdo con usted. Lamentablemente ésa es nuestra triste realidad.Lamentablemente los maestros, que debiéramos contribuir a que los niños y jóvenes se adueñaran de estas dos importantes herramientas, leer y escribir, somos el ejemplo andando de ese viejo refrán "candil de la calle y oscuridad de su casa". Lo pregonamos, nos desgarramos las vestiduras. Pero ni leemos ni escribimos como una necesidad personal. Muchas veces, ni como herramienta de trabajo.Tengo muchas anécdotas al respecto.Y desde luegono somos los únicos culpables.

Bueno, yo lo felicito por su trabajo, es un gusto saber que hay gente ocupada al respecto de lo que yo todos los días palpo como problemática. Dentro de la bibliografía que usted cita hay libros que conozco bien. Pero me llamó la atención uno que es de su autoría. Me refiero al libro "Qué leen y escriben los adolescentes en la escuela secundaria?". Me gustaría leerlo. Yo vivo en la ciudad de Colima, capital del estado del mismo nombre. Como usted bien se imaginará, no hay muchas librerías y las pocas que existen no lo tienen en existencia. Si usted pudiera darme alguna dirección electrónica donde pedirlo por este medio. O bien, me queda cerca la ciudad de Guadalajara y voy con alguna frecuencia. Ahí hay mayor oferta en librerías. Que usted me orientara al respecto.

Me despido agradeciéndole la atención y le reitero mis felicitaciones.

Atentamente:

Profra. Patricia García Novela



From: sergiomontesgarcia
Subject: ¿se puede leer sin escribir?
Date: Mon, 24 May 2004 19:48:43 -0500
To:
grehz@berkeley.edu

Gregorio Hernández Zamora:

Con mucho gusto leí tu artículo ¿Se puede leer sin escribir? publicado en La Jornada y me gustaría incluirlo en una antología de lecturas mexicanas sobre educación que estoy elaborando para alumnos de la carrera de Pedagogía de la Facultad de Estudios Superiores Acatlán. Si das tu autorización para ello, me gustaría recibir algunos datos biográficos tuyos tales como: lugar y fecha de nacimiento (día, mes, año), obra publicada, etc.

Te saluda afectuosamente Sergio Montes García, profesor de carrera de la UNAM



From: misael murillo
Subject:
Masiosare… Sobre el articulo « Se puede leer sin escribir ?»
Date:
Wed, 21 Apr 2004 10:43:35 -0500
To:
grehz@berkeley.edu

Estimado señor Hernandez:

Despues de leer atentamente su articulo, aparecido en el suplemento Masiosare con fecha de 18 de abril de este año, quisiera hacer algunas precisiones, emitir algunas opiniones personales y, en la medida de lo posible, entablar un dialogo con usted, lejos de un medio de comunicación que, según sus propias palabras, cuenta con lectores pero supongo contara con pocas reacciones a lo que usted escribe, dado que no sabemos escribir.
Para comenzar me presento: soy un estudiante que habita en Francia desde hace casi cuatro años, el tema de mis estudios no esta en el area humanistica, sino en el de la ingenieria. Esto tal vez ponga en evidencia mi escasa cultura y no digamos mi capacidad para escribir, puesto que yo soy producto no solo de ese sistema educativo que usted critica sino de un medio socioeconomico poco propicio para desarrollar ese tipo de habilidades. Con todo, me decidi a escribirle esto antes de que se me vaya la inspiracion y me falte el tiempo para hacerlo.
De usted no se si vivio y fue educado en Mexico ni cual es su profesion ni el puesto que ocupa en Berkeley. De las referencias citadas concluyo que usted esta en alguna rama de las ciencias humanas (aunque que ciencia no lo es ?), pero es tan extenso ese campo que no perdere el tiempo adivinando. Lo que si queda claro es que usted si sabe escribir y para mi seria interesante saber como aprendio. Claro esta que, si fue en otro lugar que no sea Mexico, efectivamente usted experimento un mejor sistema educativo ; pero si fue en Mexico quisiera saber donde y con quienes estudio o si fue por cuenta propia.
No vaya usted a pensar que defiendo a ultranza nuestro sistema educativo. No. Sin embargo, todos los intelectuales mexicanos han pasado al menos una parte de su vida en el y creo que los resultados hablan por si solos. Por cierto, cuando digo intelectuales uso un termino bastante amplio y no lo uso solo para personas como Poniatowska o Monsivais.

Evidentemente, nuestro sistema educativo tiene fallas y muy serias. No es esta carta el medio para extenderme en las criticas pero señalare algunas fallas de las que puedo hablar (creo que coincidiremos en algunas). La mas grave (mas aun que la que usted señala) es que en la enseñanza publica no se nos enseña a pensar ni a ser criticos ni a tener iniciativa propia. En mi modo de ver, ese entrenamiento, ese condicionamiento si usted quiere, es de donde derivan todos las demas deficiencias. Hemos aprendido recetas que hay que repetir de memoria. De ahí que los intelectuales mexicanos merezcan aun mas mi admiracion, aunque cabria pensar que no estuvieron en escuelas publicas, cosa que ignoro y que no resuelve el problema fundamental ya que la verdadera educacion se lleva a cabo en los hogares de cada estudiante, no solamente en las aulas. Debemos suponer que los autores, como usted les llama, tuvieron condiciones socio-economico-familiares favorables para desarrollar el talento que ahora nos sorprende en sus obras.

Habiendo aclarado esto, le ruego que no pierda de vista un detalle muy importante en este tema, « las letras no entran cuando se tiene hambre ». Yo no conozco las realidades de otros paises como los que usted cita, pero en Mexico los niños de medios desfavorecidos tienen deficiencias nutricionales que hay que cubrir para despues darles la instrucción que necesitan. Le aseguro que no se puede rendir como se debe en la escuela cuando en el estomago se tiene un pan y un poco de café negro (o a veces nada).
Ahora bien, los medios de comunicación juegan un papel fundamental en la construccion de todo este caos educativo. Cuantas horas pasan los niños, los adolescentes (y aun los adultos) frente al televisor? Cual es la oferta de las grandes cadenas de television, radio y prensa escrita ? Quien lee periodicos y que tipo de periodicos? Quien es mas eficaz « educando » al niño y al adolescente? los maestros o la television ? Bueno, creo que cada respuesta merece si no un libro, un extenso ensayo. Tal vez ya lo hayan escrito algunos de los autores que usted cita.
Dentro del panorama que le pinto, es posible que la oferta de leer durante el trayecto en el metro (en la ciudad de Mexico) sea un paliativo mas bien inutil, pero creame que en muchos lugares del pais no hay bibliotecas ni librerias . Yo creo que para aprender a escribir hay que leer tambien. Al leer dan ganas de escribir. Al leer nacen ideas, imágenes, identificaciones, desacuerdos, etc. Creame, eso tambien impulsa a escribir.

Los gringos (con los que usted comparte el sitio de trabajo según su direccion electronica) tienen una pesima reputacion. Ahora ni siquiera hacen falta ejercitos de ocupacion como usted apunta, la colonizacion economica y cultural es mucho mas eficiente, porque es silenciosa y progresiva ; aunque no me queda claro que ese sea el fin de los gringos que ocupan paises dado que a ellos no les importa la cultura de otros pueblos sino sus recursos naturales, asi que esa cultura puede quedar incolume, si no les estorba a sus oleoductos. En el caso de nuestros conquistadores el fanatismo religioso jugo un papel crucial en esos actos de fe y furia iconoclasta de los que usted habla. Ademas, no existia una lengua escrita como tal en el Mexico precolombino asi que el pueblo llano no escribia, los tlacuilos eran los unicos que desempeñaban esa labor, lo que reinaba entre la gente comun era la tradicion oral, de ninguna manera despreciable, aunque pierda la precision de una obra escrita. Por otro lado, hasta donde yo se, con todo y la destruccion ya conocida, los indigenas nunca fueron del todo dominados, a pesar de haber perdido los registros representados por los codices. Pero de esto usted sabe mas.
Sobre los gringos, no estoy tan seguro que no les interese la cultura. El éxito de sus empresas (McDonalds, Coca-Cola, etc.) en Asia, América Latina y Africa es impensable sin la invasión ideológica y Africa es impensable sin la invasion cultural. El dom
cultura de sus programas de TV y de sus películas hollywoodenses (en México más del 90% de las películas que se exhiben en cines comerciales son de Hollywood). Y el éxito de sus productos culturales (cine, TV, etc.) es impensable sin el desmantelamiento de los productos culturales nativos; ¿les interesa o no entonces la cultura de los paises que invaden? Yo creo que la opresion de la que usted habla es un fenomeno que se da en la mayoria de los paises conquistados o colonizados, ya sea de facto o economicamente. Hay ejemplos de otros que se niegan a entrar al aro occidental y que son vistos por los paises libres (al decir de los gringos) como peligrosos, amenazantes,o al menos primitivos e incivilizados. Ejemplos ?los paises musulmanes (no occidentalizados), muchos paises africanos, asiaticos y lo pueblos nativos de todos los paises. Ignoro si todos los pueblos nativos tienen un registro escrito que les permita guardar tradiciones pero creo que en muchos de ellos la tradicion oral es muy importante. Ademas, en los paises musulmanes tradicionalistas un solo libro como el Coran representa la literatura basica e indispensable y no les hace falta leer ni escribir si no esta relacionado con el Coran. Sin embargo, esos paises tienen identidad, historia y tradicion, aun si pueden ser cuestionables (lo cual no justifica invasiones armadas).

Estoy de acuerdo con lo que dice de leer a los grandes autores. Yo creo que mas bien se trata de comprender a esos autores. Si uno lee un libro al año pero bien entendido, vale mas que leer mal cinco. Nadie esta obligado a redactar un ensayo o critica de cada libro que lee, ni es necesario. De la lectura queda mucho en nosotros y de nosotros depende el reflejarlo de alguna manera en nuestra vida, lo importante es que con cada libro que leemos cambiamos (espero mejoremos).
Como bien dice usted, ese ejercicio de lectura, critica, argumentacion y conclusion seria bueno en las escuelas mexicanas pero no estoy seguro que los maestros actuales esten capacitados para ello. Ademas, en mi opinion en ningun pais todos los lectores son criticos literarios y los unicos que estan capacitados para ello son los que se prepararon para este fin o los que tienen ese talento especial. Por supuesto, este talento debe cultivarse constantemente.

En relacion a la ultima parte de su articulo, si usted quiere decir que Marcos es una abstraccion de todos los indigenas mexicanos, me temo que esta usted simlplificando un fenomeno mas complejo que saber o no escribir. De lo que usted ironicamente escribe sobre dos grupos de paises los consumidores y los creadores la diferencia no resulta muy clara. Según usted hay que seguir el ejemplo (cultural) de paises como Japon, Corea del sur y Cuba. De verdad cree usted que esos paises son el paraiso en el que todo mundo es critico, analitico y escribe como si no hubiera hecho otra cosa en su vida ? Supongo que no han sido contaminados por la estupidez gringa como para ser automatas que obedecen y trabajan.

Señor Hernandez : no todos los problemas (aun los culturales) se resuelven aprendiendo a escribir como usted afirma, el mismo Monsivais se declara como aspirante a buen lector antes que escritor. En mi opinion lo primero es apagar la television, lo segundo es aprender a leer y a ser critico con lo que se lee, con lo que se escucha y con lo que se ve y lo tercero es revivir el arte de la conversacion. Si uno aprende a reflexionar, a escuchar, a digerir informacion, a utilizarla como se debe y sobre todo uno pone honestidad y dedicacion en lo que hace, estoy seguro de que el camino hacia la libertad de la que usted habla estara bastante mas despejado. Los textos escritos por los profesionales u oficiosos seran lo de menos, porque todos seremos capaces de reescribir una historia manipulada o falseada, un texto superficial o confuso y una novela incomprensible y pretenciosa.

Disculpe por la falta de acentos pero no quise perder mucho tiempo en la revision ortografica.

Saludos

Misael MURILLO

LABORATOIRE D'INGENIERIE DES PROCEDES ET DE L'ENVIRONNEMENT
DEPARTEMENT DE GENIE DES PROCEDES INDUSTRIELS

INSA TOULOUSE


From: "MARIO HUGO NEPOTE"
Subject: NO SE PUEDE LEER
Date: Thu, 22 Apr 2004 04:05:28 +0800
To: grehz@berkeley.edu

MI MUY ESTIMADO GREGORIO HERNÁNDEZ ZAMORA:

Leí su artículo ¿Se puede leer sin escribir? en el suplemento Masiosare del periódico La Jornada el domingo 18 de abril de este 2004.

Permítame comentarle que comparto totalmente sus opiniones y afirmaciones manifestadas en esa investigación sobre la defiiciente política educativa en México. Creo que en muchos años es uno de los mejores trabajos que expresa con toda claridad tanta basura que existe en torno a la llamada "promoción de la lectura".

Déjeme decirle que soy periodista en Guadalajara, Jalisco, México y además maestro en una de las escuelas preparatorias de la Universidad de Guadalajara. Estudié letras e imparto precisamente las materias de Literatura y de Taller de Expresión Escrita y Creación Literaria. En otro de los espacios de la U de G, el Centro Universitario de Ciencias Exactas e Ingenierías, trabajo también con un grupo de primer semestre de las carretas técnicas la materia de Redacción Técnica.

Si tiene Ud. tiempo me gustaría continuar este contacto para hacerle saber algunos procedimientos que recientemente he utilizado con la finalidad de avanzar en este mundo de la docencia de la escritura.

Llevó una experiencia de 16 años en la Escuela Preparatoria 7 de la U de G. A partir del segundo semestre del 2002 pido a los alumnos, como trabajo final del Taller de Expresión Escrita la presentación de un libro integrado por 15 artículos (cada uno de ellos con una extensión mínima de 600 palabras), encuadernado, con índice y prólogo escrito por el mismo alumno. Es decir, cada estudiante presenta su propio libro. Los 15 temas se los señalo al inicio del curso. Se trata principalmente que hablen de lo que han experimentado y vivido: la mejor fiesta a la que han asistido, su vida deportiva, la ocasión en que emplearon por primera vez palabras altisonantes, el reporte de asistir a una conferencia desarrollada en alguna institución cultural, la exposición de sus gustos musicales personales, la historia o biografía de alguno de sus abuelos, la crónica de algún accidente personal, familiar o de alguna amistad, el retrato escrito de alguna m ascota, etc, etc.

En casi 2 años he reunido más de 200 trabajos. Creo que ese es el camino para educar a personas libres, como Ud. lo expresa en su artículo del reciente domingo.

A su respectivo libro, cada alumno le agrega además el título que elija y le agrega la información pertinente en la página legal.

Hay sólo un punto en el que disiento con Ud. en lo expresado en su investigación. Me refiero a que indica que "hacia el bachillerato, se les pedirían "trabajos" sin explicar qué cosa en un trabajo; sin mostrarles trabajos modelo; y por supuesto sin acompañarlos en la delimitación del tema o la redacción del escrito".

No les muestro "trabajos modelo" pero les proporciono algunos criterios como concisión, claridad, cortesía y corrección para la entrega de sus respectivos escritos. Les pido también que trabajen directamente en los teclados de computadora y descubro grandes limitaciones por la falta de familiaridad al escritibir. Le señalo los temas y les pido que ellos descubran con la lectura por iniciativa propia de sus modelos. Esto funciona con alumnos que tienen el gusto por la lectura y el interés por la escritura. Con la gran mayoría no me ha funcionado.

En fin, me gustaría seguir comentando con Ud. todos estos aspectos. Sólo deseo informarle que por lo general los grupos con que trabajo esas materias, un sólo semestre (el último de la educación media superior) estan integrados por un mínimo de 40 personas y en ocasiones llega a 60 alumnos. El hecho de hablar en lo particular con uno de ellos sobre problemas de ortografía (casos muy abundantes), sintaxis, coherencia, etc, provoca que el resto del grupo se dedique a platicar, conversar y hasta hacer desmadre. No respetan la clase porque no les interesa la materia ya que no la eligieron sino que se las impone el plan de estudios.

Desde Guadalajara, reciba un cordial abrazo y un tequilero saludo.

Mario Hugo Nepote


From: gustavo.villanueva@transport.alstom.com
Subject: ¿Se puede leer sin escribir?
Date: Mon, 19 Apr 2004 16:33:43 -0500
To: grehz@berkeley.edu

Gregorio:

He leído con mucho interés lo publicado ayer en la Jornada y anteriormente ¿Quién define lo que es leer? Con respecto a ¿Se puede leer sin escribir?, pienso que con el correo electrónico estamos desperdiciando la gran oportunidad de escribir. Es decir, que la mayoría de las veces nos limitamos a reenviar los chistes o imágenes que otros envían y rara vez le dedicamos algunas líneas al destinatario para platicarle un poco de nosotros. Lo que señalas respecto a la forma en que los profesores nos evalúan, poniendo énfasis en los márgenes y todas ésas formas que a final de cuentas no son lo primordial me ha puesto a pensar en tantas cosas, en todos los años que dedica uno a limitarse a repetir fechas o nombres o planas completas de no sé qué tantas cosas y muy poco tiempo a tratar de explicar por nosotros mismos algo que hayamos visto o leído o de encontrarle sentido a los hechos de la historia. Aquí un paréntesis: respecto a las formas es muy curioso cómo a José Saramago sí que se le permite escribir sin los guiones que marcan el turno de hablar de cada personaje de sus novelas, pero si lo hubiera hecho un alumno de secundaria o preparatoria, con sólo ver ésa tremenda omisión seguramente habría sido reprobado. El otro punto que me gustó fue lo que mencionas acerca de imponer modelos de identidad, lo cual veo mucho en los libros de superación personal y también en algunos otros, donde nos explican los cuatro o cinco pasos o reglas a seguir para ser "exitosos” o "felices". Gracias por dedicar tu capacidad de observación y entendimiento para que algunos otros podamos reflexionar sobre este tipo de temas. Me gusta tu estilo de escribir, por que justamente no te colocas, como lo hacen algunos otros, en el papel de dirigir nuestra lectura y nuestra mente exclusivamente a lo que los "grandes" autores publican. Pero tampoco nos dices no los lean, tu invitación es más a pensar, a decidir por nosotros mismos, tal vez en ése rencuentro, encontremos la llave de tantas otras cosas.

Quedaré en espera de seguir leyéndote.

Un saludo afectuoso
Gustavo Villanueva


From: "LUIS GERARDO"
Subject: solicitud de artículo
Date: Thu, 22 Apr 2004 21:31:22 +0000
To: grehz@berkeley.edu

Gregorio Hernández Zamora:
Lemios con agrado su ar´ticulo "Se puede leer sin escribir? publicado en La Jornada. Nostors edutamos una revista para maestros en el estado de Veracruz, México. Es un proyecto de docentes frente agrupo preocupados por la educación que se imparte. Nos interesa publicar su texto ¿Estaría Ud. dispuesto a autorizar su publicación ?
Mucho Agrederé su respuesta.

ATT
Luis Gerardo Martínez
Dirección General.


From: "Leticia Salgado"
Subject: felilcitación
Date: Mon, 19 Apr 2004 17:32:34 -0500
To: grehz@berkeley.edu

Gregorio, me es grato saludarlo y felicitarlo, por su artículo titulado: "¿Se puede leer sin escribir?", publicado ayer domingo en el periódico La Jornada, nunca le había escrito a nadie para felilcitarlo, pero en esta vez, la lectura del artículo mencionado, hizo gran mella en mí, debido a lo que actualmente estoy viviendo y que sin expresarlo tan perfectamente como usted, ya lo había pensado. Estoy estudiando la carrera de Lic. en Sociología en la UNAM, y como hacía muchos años que no estudiaba, se me ha dificultado el hacer los ensayos correspondientes a las materias que estoy cursando, siempre he leído mucho, pero no había escrito casi nunca y ahora con su oublicación me di cuenta que nadie me enseño a escribir y veo que a mis hijos tampoco.

Bueno, ya no lo distraigo de sus ocupaciones y gracias por leer este mensaje, de nuevo felicidades

Leticia Salgado

Respuestas de lectores a... Las mentiras sobre la lectura

De: Juan_Domingo_Argüelles (poeta y escritor, México)
Asunto: Felicitación
Para: grehz@yahoo.com
Investigador Gregorio Hernández Zamora:

He leído con mucho interés el ensayo publicado el día de hoy en el suplemento "Masiosare" de La Jornada, "Las mentiras sobre la lectura". Lo felicito y pienso que con investigaciones como la suya puede abrirse el verdadero diálogo y necesario debate en torno de la lectura, más allá de prejuicos y falsos conceptos. Tengo la esperanza de que algún punto de contacto exista entre su visión y la mía. En nombre de ese interés desearía enviarle mi reciente libro ¿Qué leen los que no leen?, publicado por Paidós. ¿Adonde se lo hago llegar? Reciba mis más cordiales saludos y le reitero mi felicitación. Leerlo fue estimulante.

JUAN DOMINGO ARGÜELLES.


De: Rosaura Hernandez (profesora de la UNAM)
Para: grehz@yahoo.com
Asunto: lectura

Date: Tue, 13 May 2003 11:16:44 -0500

Estimado Gregorio:

Tuve la suerte de leer su interesante articulo del domingo 4 de mayo en la Jornada, estoy totalmente de acuerdo con su tesis de que nadie puede leer poesía con estómago vacío. Me gustaria conocer mas a fondo su investigación sobre la lectura, y tambien los datos sobre la investigacion sobre los habitos de lectura que menciona en su articulo.

Actuamlente soy profesora de redacción en la UAM-Azcapotzalco en el departamento de Humanidades, y estoy interesada en realizar una investigación sobre la práctica lectora en esta universidad, asi que su información seria invaluable para mi.

Reciba un saludo
Rosaura Hernández


Date: Fri, 23 May 2003 11:42:07 -0500 (CDT)
From: "TORRES MEDINA VICENTE FCO."
To: grehz@yahoo.com
Subject: Saludos

--Estimado Gregorio Hernández: Mi nombre es Vicente Francisco Torres. Soy profesor de la UAM Azcapotzalco y he publicado algunos libros. Leí su artículo en la jornada y me permití, por su importancia, comentarlo en la revista Siempre, en el número correspondiente a la presente semana.

Reciba mi admiración y mi amistad.

vicente fco torres

Date: Sat, 03 May 2003 22:33:25 -0500
From: "José_Ramón__Corona_Ojeda"
Subject: Comentario_sobre_tu_artículo
To: grehz@yahoo.com

Estimado Gregorio:

Acabo de leer tu artículo titulado: Las mentiras sobre la lectura, en el que he encontrado muchas similitudes con mis reflexiones sobre el tema. Actualmente soy propietario de la Librería La Rana Sabia en Cuernavaca y desde el día de los inocentes del año pasado, con una sucursal en Cancún.

Desde hace años he considerado que los oradores de la Cámara Nacional de la Industria Editorial, en diferentes eventos, dan cifras sobre la lectura en México, dictadas, más por su estado de ánimo y concordantes con el discurso que nos endilgan, pero que poco tienen que ver con la realidad.

Me identifico con el tratamiento que le das a las situaciones de las dos lectoras que analizas en tu texto y al concepto de "lectores sociales".

Me parece excelente el último párrafo de tu artículo.

Gracias a que tengo la posibilidad de ojear y hojear muchos libros, me frustro al no encontrar libros que ayuden a Paty a mejorar su situación. Que no haya libros dirigidos a ella. Hay una enormidad de títulos encaminado a sublimar la literatura, a explotarla hasta casi llegar al límite de sus posibilidades como arte, pero nada, o casi nada que le puedan ayudar a Paty a construir una mejor vida.

Por favor continúa con tu investigación.

Un cordial saludo:

José Ramón Corona Ojeda.


To: grehz@yahoo.com
From: "Ricardo Sosa"

Subject: La_situación
Date: Sun, 04 May 2003 20:2

Que tal Gregorio Hernández, leí tus artículos en La Jornada sobre la lectura en México. Me parecieron justas y acertadas tus observaciones en especial con respecto a la reflexión sobre el "hábito de la lectura".

Quisiera preguntarte más al respecto del punto quizá fundamental de tu investigación: la lectura convencionalmente vista como "proceso individual y asocial". Verás, soy estudiante de doctorado en la fac de Arquitectura de la Univ de Sydney en Australia y desde una área completamente distinta (y no) estoy justamente interesado en las teorías sociales que van más allá de la reduccionista versión del individuo aislado e independiente como base de la sociedad. Sobre esta área me considero descapacitado y por ello te pregunto si es posible me mandes una sugerencia sobre autores y corrientes en la investigación social que documente la relación entre individuo y sociedad. Más allá de los pensamientos filosóficos estoy interesado en las "evidencias empíricas" que sirvan como referencia.

Gracias de antemano,

Ricardo Sosa
PhD candidate, 3rd year
Key Centre of Design Computing and Cognition
Faculty of Architecture, University of Sydney


From: "sergio avalos"
To:
grehz@yahoo.com
Subject:
comentarios sobre la lectura
Date:
Sun, 25 May 2003 15:50:25 +0000

Estimado Señor:

He leído con atención sus dos artículos publicados en Masiosare y me permito escribirle para compartir con usted algunas reflexiones sobre el tema de la lectura en México. Es obvio que mi carta no tine aspiración científica alguna pues me apoyo esencialmente en experiencias personales y en algunas lecturas y quisiera, antes que todo, precisarle algunos datos sobre mi persona:

Soy editor de revistas cientificas originario del estado de Tabasco pero resido (por razones largas de explicar), en Francia desde hace 10 años. Mantengo a mi familia con mi trabajo en el sector privado y no tengo nexo alguno con las autoridades culturales mexicanas en este país ni en México. Mis abuelos paternos eran agricultores y mi padre puso un pie en la universidad pasados sus treinta porque siempre tuvo que trabajar: primero para permitir que sus hermanos menores estudiaran y luego para mantenernos a mi madre y a mi. Mi madre solo estudió hasta la secundaria. Mi padre, a pesar de haber hecho estudios universitarios, no es un “lector” o al menos no lo es de acuerdo a los cánones establecidos. Es decir, no es alguien que lea por gusto “autores trascendentes”. Es, sin embargo, alguien que lee muchisimo pues devora al menos dos periódicos por día. Y me consta que los lee de A a Z. En mi casa, siempre hubieron y hay muchos libros porque una hermana de mi madre se casó con un editor y siempre nos enviaban cientos de libros, preciso que mis padres viven en un barrio popular de un pueblo perdido en el fondo de Tabasco. Mi hermana y yo tuvimos la misma educación y las mismas oportunidades, ella es abogada y sólo lee por obligación y ese ha sido el caso desde siempre. Yo soy un devorador de todo texto que cae en mis manos y de niño fui asiduo lector de Kalimán, Santo, Aguila solitaria, El hombre araña y demás héroes y en la peluquería aprovechaba para aventarme El libro vaquero, Duda y hasta hojear el Alarma. Esto no me impidió leer versiones infantiles de La Iliada, Tom Sawyer o Sandokan.

¿Por qué yo me convertí en lector y mi hermana no?

Me atrevería a afirmar que en nuestro caso los rumbos tomados dependieron de los “encuentros” y estímulos recibidos en la adolescencia. Me explico: mientras mi hermana siguió un camino digamos natural con amigas que sólo leían Eres etc. yo crucé en una secundaria federal el camino de otros jóvenes, hijos de obreros petroleros (gentes que viven al día), pero que adoraban leer y que asistían regularmente a un taller literario. Ahí empezó todo para mí, fue entonces que me di cuenta del tesoro que tenía en casa y que permanecía ampliamente subexplotado.

Y aquí me desvío un poco para hablarle de estos jóvenes hijos de obreros a quienes llamaré “C” y “F”, pero que existen y continúan siendo excelentes lectores. “C” y “F”, cuya familia no es originaria de Tabasco, decidieron irse al DF. “C” entró a estudiar letras en la UNAM y en una ocasión un profesor, entre impresionado y molesto por la cantidad de lecturas de su provinciano alumno, le dijo que seguramente era porque en su municipio seguramente no había nada mejor que hacer y que por ello había leído tanto!!!!!!!!

Esta suerte de introducción me era necesaria para decirle que estoy de acuerdo con usted en que no es cierto de que en México no se lea. Amén de que las gentes que leen la llamada “literatura barata” lo hacen igualmente por simple gusto y por interés. Donde ya no estoy de acuerdo es en querer oponer de forma maniquea a los (llamémosles) “lectores según los cánones” y a los “lectores populares”. Considerando, sin mostrar los matices, que los primeros vienen necesariamente de las clases económicamente privilegiadas y los segundos de las clases más pobres. Y en este sentido me permito enumerar y explicar brevemente algunas de mis observaciones con las que probablemente estará usted de acuerdo:

1. El tener padres universitarios y/o el ser universitario no es garantía de nada en materia de lectura. Conozco muchísimas personas que detentan los títulos universitarios más diversos y que son incapaces de leer/entender un texto decentemente (ya no hablemos de leer en voz alta). ¿Cómo le hicieron? Vaya usted a saber!!!!!!!

2. El venir de un medio económicamente privilegiado tampoco asegura una sólida cultura literaria, al contrario. Al menos en Tabasco las clases ricas son de una incultura que da miedo y los “honorables” miembros del dizque Colegio de Escritores no leen pero ni en defensa propia. Y aquí en París he tenido oportunidad de observar el vedetismo y la terrible ignorancia ( que aunada al esnobismo y la petulancia son un cóctel explosivo), de los juniors de diferentes estados de la república e incluso del DF. Es verdaderamente patético.

3. Y es que las clases privilegiadas han tenido un acceso fácil a la educación y a los libros pero me queda claro que poder leer no es lo mismo que saber leer. En la lectura entran en juego tantos factores (anímicos, psicológicos, experiencias etc.), que nunca se lee o se relee un texto de la misma manera. Abundan los profesores universitarios que no saben leer. Y, a propósito, preguntó usted, a los profesores de secundaria, si habían leído El Quijote, La Iliada o EL Cid? Porque otro problema es que para poder transmitir el amor por la lectura, la música o la mecánica hay que saber de qué se habla. Y, a la distancia, yo descubrí que en primaria, secundaria y prepa tuve profesores que eran muy amables pero que jamás abrieron los libros que nos exigían leer. Es más, ni siquiera me acuerdo que me hayan exigido leer ningún libro “trascendente”. Sin embargo, quienes han tenido la oportunidad de estudiar en las universidades del DF, independientemente de su situación económica, tienen mayores facilidades de acceso a la cultura que los estudiantes de provincia. He aquí, otro matiz que habría que tomar en cuenta!!! Pues entre el Estado de México y Tabasco o Campeche no hay sólo kilómetros y kilómetros de distancia, hay un abismo cultural!!!!!!!!!!!

4. Es en efecto clasista decir que sólo quienes leen autores “trascendentes” son lectores pero, es acaso la pobreza una razón para negar el acceso de otro tipo de textos a los “no lectores”. Creo que muchas de esas personas que hoy sólo leen revistas, ”hojas”, panfletos, cómics etc. son perfectamente capaces de leer y disfrutar otro tipo de lecturas y apreciar una no implica excluir la otra pero a) les tienen miedo o respeto a los libros “culturales” porque se les ha hecho creer que son incomprensibles para el común de los mortales, b) Les son inaccesibles por su elevado precio o simplemente inaccesibles punto.

5. En México al libro se le teme y se le desprecia a la vez. El libro es un mito. Por un lado se alaba a las personas medianamente cultivadas o “leídas” y por el otro es común que en las familias (a menudo independientemente de la posición económica), se mande por las cocas o las tortillas a quien está leyendo porque “no está haciendo nada”

6. Yo creo que la lectura individual o colectiva es un placer, un gozo, que se trate de leer Dostoyevski, Eres o Letras Libres y por lo mismo:

7. No se pueden crear lectores por decreto. Pero se puede facilitar el acceso de toda la población a todo tipo de textos y dejarlos decidir. Se puede, también, estimular la lectura colectiva y la lectura crítica lo que puede dar ciudadanos (y el término no es gratuito en un país como el nuestro) capaces de descifrar y criticar no sólo la información escrita sino las imágenes televisivas y los programas de radio. Es ciertamente escandaloso que en un país como México se gasten millones en encuestas innecesarias en lugar de diseñar, con la ayuda de especialistas como usted, programas eficaces de estímulo a la lectura. lo que no implica que no se les ayude a salir de la pobreza o a comer mejor. Pienso que no son temas que se puedan oponer, ambos son importantes, ambos deben ser atacados y resueltos al mismo tiempo. Lo que me hace pensar en otro amigo “M” hijo de agricultores, “M” hacía una comida diaria, cuando bien le iba, para poder pagarse los libros y bajo el inclemente sol tabasqueño se veía obligado a ir a pie a la universidad!!!! Atención: no se trata de caer en el discurso neoliberal facilón de decir que “cuando se quiere se puede”, eso, con todo respeto, son tonterías. Lo que trato de decir es que la realidad es siempre más compleja de lo que parece. Y que en sus artículos, quizá por razones de espacio, no se muestran todos los matices de la franja que va, de los lectores/escritores salidos de las clases pudientes, a los lectores de Neza. Mal leídos o leídos con mala fé, sus artículos podrían convertirse en la justificación de la derecha: ¿para qué darles a leer si lo que quieren es comer?; que se preocupen por comer y que nos dejen controlar al país tranquilamente!!!!! La lectura es un elemento de movilidad y de exclusión a la vez. Un elemento político demasiado importante para oponerlo a la necesidad esencial de alimentarse. Solo los ciudadanos lectores pueden conocer y exigir sus derechos, todos sus derechos...

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No pretendo, ni por asomo, agotar un tema que puede ser abordado desde una multitud de aspectos. Pretendo, unicamente, ampliar el debate.

Termino cmentándole que en Francia, país más politizado y con mejores niveles que México, existen problemas muy similares. Hay sin embargo, asociaciones como ACCES (Asociación Cultural Contra la Exclusión y la Segregación), fundada en 1982 que reúne a quienes, de una manera u otra, se ocupan de la transmisión cultural desde la infancia. Su actividad consiste en poner en contacto a los bebés y niños pequeños de los barrios “difíciles” (los Neza franceses), con los libros. Libros que son objetos que pueden hojear, mirar, manipular y cuyo contenido es contado por profesionales que (y aquí está la clave), aman los libros y que ven maravillados el interés que los libros despiertan en los pequeños. Profesionales que dan testimonio de que este tipo de actividades no sólo hacen que los niños menos favorizados se interesen en los libros, sino que los padres emocionados a su vez de ver la reacción de los niños empiezan a perder el temor a los libros. Una buena razón, en todo caso, para intentar ir más allá de todos nuestros prejuicios.

Por ùltimo, quisiera pedirle que me permita leer su tesis o sus avances pues el tema me interesa muchisimo. De antemano gracias.

Espero, senor Hernàndez, que este sea el primer paso de un prolifico diàlogo.

Reciba un afectuoso saludo.

Sergio Avalos
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Tél.: 01 42 07 28 76
e-mail: avalos32@hotmail.com