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Thursday, May 27, 2010

Palabras jabonosas

Estimados lectores:

Hace tiempo que no posteo (postear = escribir notitas en un blog), y eso me provoca culpa. Como no soy católico, apostólico y romano, carezco del recurso de ir y confesarme para quitarme esta culpa de encima. ¿Qué hacer? Se me ocurre escribir lo que pasa en mi estrecho alrededor en este preciso momento, aunque esté desprovisto de toda significación sociopolítica, educativa, histórica, filosófica o poética. Hágase entonces por la mera necesidad egoista, personal y terapéutica de lavar con palabras jabonosas la culpa de no postear con la frecuencia debida.

Lo primero es tomar la materia prima, o sea las letras, que en este caso están pintadas sobre las teclas negras y un poco calientes del teclado de esta HP. Pero no quiero pisarlas, como si fueran gallinas; prefiero agarrar un pincel que tengo aquí en mi cabeza y mezclarlas como si estuviesen en una paleta de pintor. Así, un poco de consonantes, algunos signos de puntuación, y las indispensables vocales. Se pueden hacer distintas combinaciones y formar verbos, adjetivos y preposiciones más o menos coloridas. Con el pincel se toma una pizquita de cada montoncito y... a pintar en este pequeño lienzo virtual:

El espejo de marco repujado golpetea contra la pared, movido por el viento que sopla a través de la ventana. Afuera la gris silueta del Ajusco sirve de fondo a una vieja antena de televisión, de las de tiritas, no de las parabólicas. El cielo lleva puesto su vestido gris-azuloso con encajes de rumor de ciudad a punto de ir a dormir. Se oyen claxonazos rojizos, motores verdosos, voces de colores apagados, zumbidos apastelados, ladridos que apenas dan un tono ligeramente beige, pajarillos que suenan a tierra siena, gotas que golpean con un fuerte tono magenta, pasos de gente al final del día, algo descoloridos pero brillantes de alegría por el regreso a casa.

Y así... pintando un cuadro de coloridos sonidos del ocaso, termino este pequeño post. Lo pongo a secar al pie de esta ventanita y me voy tranquilo y sin culpas.

Hasta pronto!

Tuesday, July 15, 2008

Escenas del Metro, DF

Fantasmas del metro… o transportación y transpiración


click para ampliar

A través de la ventana el DF (Ciudad de México) se mira gris y mudo. No es un silencio de coches, sino un silencio de voces. A esta hora miles de hombres y mujeres saturan calles, escaleras, andenes y pasillos en esa carrera desesperada por el medio de transporte que habrá de llevarlos al trabajo. Miles de pasos desgastan un poco más el suelo viejo de la ciudad; suben y bajan de prisa las escaleras del metro; entran y salen de esos túneles como ratones; suben el calor y cambian de color.



Cuerpos recién lavados, envueltos para ir a trabajar, inician la diaria jornada de transportación y transpiración. En la estación Centro Médico del metro, capturo fantasmas con mi ex-cámara (más bien cámara ex–mía): irreales figuras transparentes pintan como acuarela el aire viciado de los andenes. Fluyen y flotan; aparecen y se extinguen; viajan y bajan.




Línea 3 (parte 1)


1. Un hombre sube al vagón. En su mano lleva un DVD portátil abierto, tipo laptop, mostrando la pantalla a los pasajeros. Al hombro lleva una mochilita colgando de una correa que le cruza el pecho, como canana. En la mochilita, discos y el sonido: se observan las bocinas. “Te vale 10 pesos, DVD con 15 éxitos del New Age…”


2. Una chica sube en la siguiente estación. “Muy buenos días, venimos ofreciendo disco compacto en formato mp3 con 150 éxitos de los románticos de ayer”. En su mano lleva un reproductor de CDs y al hombro una mochilita con las bocinas. Empieza la música “Cómo te va mi amor, cómo te va…”, “Frente a frente / bajamos la mirada / pues ya no queda nada de qué hablar…”.


3. Tres estaciones antes había subido otro hombre que, sin pronunciar palabra, mostraba a un lado y a otro del andén la pantalla de su mini DVD player, del que surgía una voz de acento cubano que daba indicaciones precisas sobre cómo realizar un giro en el baile de salsa. Mientras tanto, la pantalla muestra a una pareja modelando despacio dicho movimiento. Luego comienza la música y el vendedor anuncia: “lleve el DVD Clases de Salsa. Incluye pasos, vueltas básicas y avanzadas, rutinas de grupo y más. Además videos de Gilberto Santa Rosa, Víctor Manuel, Grupo Niche, Rubén Blades, Son de Azúcar. Lleve su DVD por sólo 10 pesos…” Saco una moneda de $10 y adquiero mi DVD para aprender salsa.




Metro Pantitlán (paradero)


En la salida Q el laberinto alfabético del metro Pantitlán, justo al lado de la flamante nueva Terminal 2 del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, el “pasaje” (los pasajeros) abordamos el micro Esperanza-Palacio-Neza. Detrás sube un chofer gordo, alto, muy moreno, de cola de caballo y gorra “NY” con la visera para atrás. Lleva en la mano un montón de monedas y pasa de asiento en asiento a cobrar la tarifa. Luego aplasta su asiento como un rey y arranca. Mientras avanza por la congestionada y llena de topes calle “Prosperidad”, observo el abigarrado decorado en la cabina del chofer. Bocinas acolchonadas en techo y frente. Al centro, moderno estéreo de lucecitas azules. Debajo de éste, calcomanía en relieve que muestra un águila-ángel-demonio roji-azul. Debajo, una mini-TV, y más abajo un espejo retrovisor con calcomanía de Diablo-Calavera-Ángel. Debajo, pegado al parabrisas, cruz con Cristo, y a los lados banderas de Mex y EU. Al lado, un pequeño nicho aloja a otro Cristo que predica de pie; y sobre él, un emblema ovalado de la marca Ford.

El extinguidor al lado del chofer está forrado con el emblema de Coca-Cola.


Sobre la cabeza del chofer, y a ambos lados del techo, bocinas ovaladas SONY enmarcadas en gruesas palomas Nike.

Debajo, junto al monedero, un rostro de Cristo sufriente, en relieve y con corona de espinas.

Los pasajeros rezamos mientras este altar rodante, de sagrados símbolos, cruza veloz el purgatorio…




Línea 7… o competencia Comunicativa en el Metro


Escenario: Línea 7, tren de los “nuevos”, de la estación Puebla a Pantitlán


Personajes:

- vendedor de plumas de baloncito

- pasajeros fumigados tras un día de trabajo

- “fieldworker” (trabajador de campo = tomador de notas = tipo insanamente curioso = yo = grehz)


Episodio I


(El vendedor entra y muestra unas plumas para escribir, con punta de baloncito)


Vendedor: Señores pasajeros, yo soy vendedor ambulante del metro. Yo vendo plumas, lo que pasa es que me acaban de agarrar los agentes y me quitaron toda mi mercancía y también me cobraron 400 pesos de multa. Si alguna persona desea ayudarme, no vengo a pedirles que me regalen dinero, yo vendo plumas, las doy a $5, pero ahorita las estoy dando a $3, nomás para sacar pa’ mis gastos. Aquí traigo el papel, mire [saca un papel y lo desdobla y lo muestra mientras camina por el vagón], estas son las multas que nos quitan [enseña el papel junto con las plumas de baloncito].


Pasajeros: (Todos le compran; yo también)



(Narrador: Esto es competencia comunicativa: vendió todo, fue breve y persuasivo; conmovió y convenció).


Episodio II


Pasajeros: (transbordamos en Pantitlán a la línea B del metro férreo, dirección La Paz. 10 minutos después el mismo tipo sube al vagón donde viajo)


Vendedor: Hace un rato me agarraron a mi y me quitaron $400. No les pido que me regalen, me dejaron sólo dos agendas y les pido, si alguna persona quiere comprarme esta pinche agenda, la dejo en sólo 5 pesos, nomás para comprar mañana mi mercancía. (saca una agenda, luego otra, etc.)


Epílogo: Nuevamente vendió todo. ¿No es eso competencia comunicativa en acción?




Linea 3 (parte 2)… Sociedad 20:80


Viajo en el metro, línea 3, una de las menos “pobres”. En un solo viaje de unas 10 estaciones, se han subido muchos vendedores o cantantes o pidientes. Un hombre maduro que canta corridos, un vendedor de mapas de 10 pesos, una sordomuda dejando sus bolsitas de dulces en las piernas de los que van sentados, un hombre ciego y viejo –pero no anciano- acompañado de un niño que grita sin parar “a peso a peso a peso a peso...”, un dueto de jóvenes tocando música sudamericana con quena y cuatro... y otros que no recuerdo. Ocurrió en varias ocasiones que subían dos vendedores o cantantes al mismo vagón, por lo que sus anuncios o servicios se superponían, aunque no necesariamente se hacían competencia. Por ejemplo la mujer sordomuda repartió sus bolsitas de dulces como si nada, mientras el dueto sudamericano interpretaba ‘pájaro chogüí’. Esto es en el metro, línea 3, de la Ciudad de México. Iztapalapa es ‘hogar’ de muchos de estos desempleados o subempleados que salen cada día a hacer lo que pueden “para no morir víctimas del hambre”, como le dijo doña Borola a su marido cuando salió a robar comida al mercado. Este es el “80” de la “Sociedad 20:80” que anticiparon los líderes del mundo en el Hotel Fairmont de San Francisco en 1995…




Pasajeros del metro


Pasajero 1: En Indios Verdes subió un hombre que parecía haber entablado -y perdido- una feroz batalla con la Mugre. Los puños de ésta se le marcaban nítidamente en las cejas, en los antebrazos, en las piernas y en las arrugas de la frente. Rudos golpes de Mugre amorataban y ennegrecían los pliegues de su cuello, las yemas de sus dedos y las arrugas de su frente. Era un mecánico a media jornada, sin duda. Pero esta certeza no provenía de su aspecto, sino del olor que desprendía: una especie de mezcla de aceite Roshfrans, líquido de frenos y gasolina magna. Todo ello combinado confusamente con grasa de suspensión, fierro oxidado y hule quemado de llanta. Se acercó y me dijo...


Pasajeros 2: Enfrente de mí, un hombre maduro de orejas brillosas leía el "Esto", mientras una joven miraba fijamente al vacío. Ambos visten chamarra azul; ambos se esfuman...



Pasajero 3: A mi lado un señor leía una novela barata. Su pulgar derecho era tan curvo que más que sostener un libro parecía estar pidiendo "rait". En el interior de su boca un obstinado y seguramente desabrido chicle provocaba el rítmico inflar y desinflar de sus cachetes espinudos...




© 2008 gregorio hz (fotos y textos)

Monday, May 19, 2008

Tenemos derecho... de no hablar


Pancho es home restoration worker (reparador o restaurador de casas). Lleva 13 años en EU:

Acabas de decir que como indocumentados hay derechos que no tienen, ni tendrán…

Ajá

¿Cuál crees que es entonces el lugar de los Mexicanos en EU?

Pues… es como una aventura, nada más... O sea que vienes y en cualquier rato te pueden botar ¿no?

¿O sea, ustedes creen que realmente los mexicanos migrantes no tienen derechos?

Yo creo que sí tenemos derechos, como personas tenemos derechos, aún sin tener papeles…

¿A qué tienes derecho?

Como cuando te agarra la policía. Tú tienes tus derechos de no hablar; y ellos no te pueden hacer hablar, si no quieres… O sea que ese es un derecho que tienes como inmigrante ilegal. Yyyy… creo que ese sería de los únicos… porque como ilegal… te niegan todo, como ir a un hospital o recibir derechos como seguro social o todo eso, o sea no tienen ningún derecho de ellos, más que el seguro de Dios, ja ja.

¿Entonces qué derechos crees que en México sí tienes y aquí no?

El único derecho que tienes allá en México es de que puedes salir libre sin andarte escondiendo de que va a llegar la migración… es la única libertad… o sea que en México vas donde quieras, a cualquier estado y pus… estás en tu país, donde nadie te puede decir nada… supuestamente ¿no?

© 2008 gregorio hz (entrevista y fotos)


Tuesday, April 15, 2008

Silencio III

Palabras de un viejo zapatista


Encontré estas palabras en una librería del DF y las copié en un papelito que he guardado por años. Lo comparto antes que acabe de deshacerse en la bolsa trasera de mi pantalón -grehz.

Monday, April 14, 2008

Silencio II

foto: grehz

La única libertad intelectual que hoy existe es el silencio.
Claudia Flores (casi textual)

Thursday, July 20, 2006

Silencio I


una luna
y una nube
hacen luces
sombras dan
nada suena
ya se van