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Friday, April 25, 2008

Erandi


Cruzando la frontera... a los 21 años

La primera vez pasamos por tierra, por el desierto. Caminamos desde las 8 de la noche hasta las 8 de la mañana sin parar. Se nos perdió el camión que nos iba a recoger. Llegó la migra y nos detuvieron. Trataron de quitarme a mi hijo ahí en el borde, pero traíamos una... yo traía mi identificación de México y pude reclamar, y un acta de nacimiento del niño y demostré que el niño era mío. Y después, esperamos… nos devolvieron al borde, al puente, y ahí esperamos un día más para volver a cruzar. La siguiente vez pasamos por el agua, por el río... ¿cómo pasas el río? La primera noche que pasé el río lo pasé desvestida, con miles de gentes caminando. Te amarran una soga en la cintura, de un lado a otro, eso es la primera vez, y el agua del río pues yo mido un metro y más de un metro y medio y ps' me llega por el cuello el agua. Y mi hijo lo pasaron sostenido de las manos hacia arriba, en alto y caminando. La mayoría de la gente… te ponen una bolsa para que no te vean… te amarran la cintura para que no te lleve el agua, obviamente si te lleva el agua se los lleva a todos, si no… es algo… que no es muy agradable platicarle a la gente.

La peor batalla es la que no se pelea...

Mi mamá es una mujer que es muy, muy luchona, ha luchado mucho en su vida, ha vivido cosas muy… pues yo diría cosas fuertes. Entonces creces con la visión de que nada, nada debe de hacerte sentir que no puedes. Las peores batallas son las que uno no pelea. Esas son las que uno las tiene perdidas. Mientras tú peleas por algo no, no estás derrotado, no se vence uno. Mi visión de ver a las personas… no sé, es algo que a la mejor tú sí has de entender como... cómo te digo, porque yo te escucho a ti, y te escucho muy parecido a ella. Tienes el corte que tiene mi mamá. Sí eres, mmm… eres más este, más objetivo, ves las cosas más analítico, tienes una mirada… no te dejas ir fácil por lo que lees, tienes tu… haces tu propia crítica de las cosas… te veo muy parecido a ellos, a esa gente con la que yo crecí, entre marchas, mítines y todo eso. Cuando mis papás se divorciaron, mis hermanas… nos separaron porque no nos podían mantener juntas. Mis hermanas se vienen a vivir a otra ciudad y yo me quedo sola con mi mamá en México, viviendo solas. Tons una niña de 10 años, caminando entre las marchas, yendo a las huelgas, estando en los movimientos de protesta cuando el magisterio en Morelia… se me imagina como que tú eres así de ese tipo de corte, no eres muy quieto, eres de los que grita, no grita pero sí trata de que lo oigan…

entrevista y fotos: © 2008 gregorio hz

Tuesday, April 22, 2008

El pantano de la tristeza...

La maestra R. Estela da clases en una primaria en México. Alegre y comprometida lectora, maestra y actriz... hoy lucha por salir del pantano de la tristeza. Pienso que ella es de esa minoría de la que habla Doris Lessing (ver a la derecha), y la única respuesta auténtica que puedo darle ahora es el fragmento de La historia interminable, que abajo transcribo...

Estoy muy angustiada por lo de la entrega al sabático y todo lo que me falta... He hecho todo lo posible para salir de esta tristeza que siento (yoga, natación, psicóloga, vitaminas, etc) y sigo muy triste, angustiada y con un sentimiento de soledad enorme. Tengo muchas amistades y gente que me apoya como tú... pero extraño mucho a mi mamá y a veces siento que la verdad, ya nada vale la pena. Quisiera mandar todo al cuerno y desaparecer pero aquí sigo y me rehuso a dejarme vencer por la tristeza, lo malo es que mi autoestima está hasta el piso y mi concentración no sé dónde ande. Gracias por estar y por leer hasta estos lamentos que me apenan tanto pero este sentimiento se va convirtiendo en un monstruo que amenaza con aplastarme y el contarlo me ayuda mucho.



El siguiente fragmento de La historia interminable (novela que todo mundo debería leer) es el diálogo entre Atreyu (el niño héroe) y su caballo Ártax, a quien invade el desánimo al cruzar El pantano de la tristeza. Deben hacerlo para continuar la búsqueda de un remedio para evitar que la nada se apodere del reino de Fantasía:

-Artax -dijo Atreyu-: ¿qué te pasa?
-No lo sé, señor -respondió el animal-, creo que deberíamos volver. No tiene ningún sentido. Corremos tras algo que sólo has soñado. Pero no lo encontraremos. Quizá sea de todas formas demasiado tarde. Quizá haya muerto ya la Emperatriz Infantil y todo lo que hacemos sea absurdo. Vamos a volver, señor.
-Nunca me has hablado así, Ártax -dijo asombrado Atreyu-. ¿Qué te pasa? ¿Estás enfermo?

-Es posible -contestó Ártax-. A cada paso que damos, la tristeza de mi corazón aumenta.Ya no tengo esperanzas, señor. Y me siento cansado, tan cansado... Creo que no puedo más.

-¡Pero tenemos que seguir! -exclamó Atreyu-. ¡Vamos, Ártax!

Le tiró de las riendas, pero Ártax se quedó inmóvil. Se había hundido ya hasta el vientre. Y no hacía nada por librarse.

-¡Ártax! -gritó Atreyu-. ¡No puedes abandonar ahora! ¡Vamos! ¡Sal de ahí o te hundirás!

-¡Déjame,-señor! -respondió el caballito-. No puedo soportar más esta tristeza. Voy a morir.

Atreyu tiró desesperadamente de las riendas, pero el caballito se hundía cada vez más. Atreyu no podía hacer nada. Cuando, finalmente, sólo la cabeza del animal sobresalía ya del agua negra, Atreyu la cogió entre sus brazos.

-Yo te sostendré, Ártax -le dijo al oído-, no dejaré que te hundas...

Wednesday, April 16, 2008

Para alimentar la añoranza

© 2005 gregorio hz

Ciudad de México, la más vieja ciudad viva del hemisferio occidental, la urbe azteca, virreinal, barroca, caótica, antiquísima, modernísima, la ciudad de roja piedra tezontle y afrancesadas mansardas esperando la improbable nevada tropical y edificios de cristal despedazado que no quieren durar más de ciuncuenta años.

Carlos Fuentes

Tuesday, April 15, 2008

Silencio III

Palabras de un viejo zapatista


Encontré estas palabras en una librería del DF y las copié en un papelito que he guardado por años. Lo comparto antes que acabe de deshacerse en la bolsa trasera de mi pantalón -grehz.

Monday, April 14, 2008

Silencio II

foto: grehz

La única libertad intelectual que hoy existe es el silencio.
Claudia Flores (casi textual)

Thursday, April 10, 2008

La migración vista desde Coatepec



Vivo en una pequeña localidad perteneciente al municipio de Coatepec, Las Lomas, somos alrededor de dos mil habitantes, en su gran mayoría dedicados a las labores del campo, incluyendo a mi familia, a quien desde pequeña vi hacer todo lo posible por sacar adelante la producción de café. Hoy la situación está cada día más difícil, y en mi pueblo también ha aumentado mucho la migración; cuando no a gringolandia, se van a las ciudades fronterizas a trabajar en las maquiladoras (hace unos días, por cierto sostuve una plática ligera con una antigua amiga de la infancia que vino a visitar a sus papás y con lágrimas en los ojos me dijo que le encantaría quedarse... si tuviera trabajo -sentí horrible, y luego con mi corazón de pollo-
En mi pueblo he sido testigo presencial de este fenómeno; veo casas vacías, tierras de cultivo abandonadas, hijos sin padres, padres que vienen de visita o a enterrar a sus muertos y se regresan porque "ya hasta la comida de aquí nos hace daño" -dicen literalmente-, las familias se desintegran, pero gente "nueva" se sigue yendo, porque a aquellos que les va bien, quizá los que trabajan todo el día, empiezan a mandar dinero y las pequeñas casitas o jacales que dejaron van quedando ahogados en grandes casas con terrazas y sótano.
En mi pueblo, en el campo, la situación está más dificil cada día, y como no puedo evitar percibirla y sentir coraje por ello, escribí el año pasado un pequeño artículo al respecto, está inédito... Va un par de fotos y la relación de pagos de la que hablo en el texto -me la robé de la tienda...

Margarita Castillo León

Wednesday, April 09, 2008

Cómo cruzó Reyna la frontera... a los 7 años

Mi mamá estaba embarazada, entonces se subió a una llanta y puso a mi hermana encima de ella. Yo pasé con mi tío, pero no iba en una llanta sino así, nadando. Yo iba con él, agarrada de su cuello. Luego caminamos ese día, y al día siguiente por un lugar así con plantas y árboles, como bosques. Y también había animales, animales así como víboras, y otros así larguitos, feos…
© entrevista 2008 gregorio hz

Thursday, March 27, 2008

Primavera 1: recién nacidos













la primavera ya está aquí
y en este lugar me sorprende
el paso de las estaciones
antes pensaba, como muchos
que si has tomado una foto
de una persona o de un lugar
¿para qué otra?
pero caminando he tomado fotos
de los mismos árboles
descubriendo que cada instante
ese árbol (o esa persona) son "otros"
"los mismos árboles" renacen
retoños vuelven a brotar
ya son botones -"recién nacidos"-
o flores abiertas
y los árboles que en otoño eran verdes o rojos
ahora son blancos, vestidos de flores
y los secos y aburridos arbustos del invierno
son ahora cuerpos coloridos y vibrantes













© 2008 gregorio hz

Wednesday, March 26, 2008

Hojas de otoño


Encontré esto al caminar entre las doradas hojas de maple

Wednesday, January 30, 2008

Caña... ¿de azúcar?

por Margarita Castillo León

(Coatepec, Ver.)
argonautacastillo@yahoo.com.mx
© 2008 texto y fotos


Las Lomas, municipio de Coatepec Ver. Por la tarde del último viernes de mayo, cuando empezada ya a pardear y muchos de los habitantes del pueblo se encontraban afuera de sus casas, esperando que después del intenso día de calor por fin refrescara, se dejaron escuchar los cláxones perdidos de aquellos camiones cargueros que, dejando el área parcelar, entraban al pueblo.

Eran los cañeros quienes, entre gritos de júbilo, risas y saludos dirigidos a los pobladores, dentro de las carrocerías, sobre la caña, blandiendo los machetes, celebraban el final de la zafra. No hizo falta verlos para saber que venían tomando aguardiente.

En Las Lomas es tradición que las cuadrillas completas hagan el trayecto con la última carga de caña de azúcar que su carro entrega al Ingenio Mahuixtlán. El camión es adornado por ellos mismos, con una cruz hecha con trozos de caña, en las redilas flores de papel y/o globos de colores (no puedo imaginar a esos hombres, que se miran rudos, colocando con delicadeza sus adornos). Celebran, pero se divisa en ellos un aire de tristeza, a saber si éste se debe a que se despiden del trabajo que durante meses vinieron realizando; por sentir que en ese lapso dejaron entre los campos, a cada mechetazo, un poco de su vida… o por no tener en qué trabajar mañana.

En Las Lomas somos alrededor de dos mil habitantes, por lo que todos nos conocemos, pero cuando los cañeros vuelven de un día normal de trabajo es difícil identificar a cada uno, puesto que las cenizas negras en que se convierten las hojas de la gramínea (técnica de roza), les cubren por completo piel y ropa. En esa negritud sobrepuesta, no puede dejar de evocarse a aquellos primeros hombres que de manera forzada llegaron a nuestra tierra para realizar el mismo trabajo, varios siglos atrás.

La producción de caña de azúcar que caracteriza a Veracruz inició con el establecimiento de un ingenio en Tepeacan, cerca de Santiago Tuxtla, en 1526, por Hernán Cortés. Posteriormente, en 1585, Francisco Hernández de la Higuera fundó el Ingenio Grande o La Santísima Trinidad (hoy El Grande); entre 1590 y 1600, con distintos dueños, surgieron: Nuestra Señora de los Remedios (Pacho); Nuestra Señora de la Concepción (El Chico), San Pedro Buenavista (La Orduña), entre otras haciendas azucareras.

La llegada de la caña de azúcar a La Nueva España se le atribuye, pues, a Hernán Cortés, y a Francisco Hernández de la Higuera su producción en la zona Xalapa-Coatepec. Para el cuidado y procesamiento de esta planta no fue suficiente la mano de obra indígena, que ya había decrecido notoriamente debido al maltrato y a las enfermedades que trajeron los españoles, así que los hacendados se vieron en la necesidad de introducir esclavos negros que aseguraran el mantenimiento de ingenios y trapiches. Desgraciadamente las condiciones de trabajo actuales en este tipo de producción parecen no haber variado mucho:

Carlos tiene apenas quince años, estudió hasta el Primer Grado en la Telesecundaria Lázaro Cárdenas del Río, en Las Lomas, es de complexión delgada y bajito para su edad. Durante esta zafra 2005-2006 ayudó en el gasto familiar con el pago que recibía como cortador de caña.

Alejandro es un poco mayor, el año antepasado salió hacia Hermosillo junto con otras personas que fueron contratadas y recogidas en Las Lomas para ir a cosechar uva. Regresó y también participó en esta zafra desde que inició (octubre-noviembre), hasta concluir.

Ambos refieren jornadas de trabajo iniciadas de seis de la mañana a ocho de la noche, aunque “cuando se dejaba mucha caña botada había que entrarle desde las tres de la mañana (…) al principio se pelan los hombros, pero después se va uno acostumbrando”. El trabajo incluye sábado y domingo.

Si durante la zafra que recién concluyó los trabajadores se dedicaron a cortar con machete el producto, y una alzadora, proporcionada por el mismo Ingenio Mahuixtlán, cargaba el camión, el pago que recibió la cuadrilla (7 u 8 personas), fue de veintiséis pesos con cincuenta centavos ¡la tonelada! Cuando la cuadrilla no sólo cortó la caña, sino también la subió a hombro al camión, el precio por tonelada fue de treinta y siete pesos con cincuenta centavos (¡cortar, cargar y subir mil kilos por menos de cuarenta pesos para ser repartidos entre todos los miembros!) “…al camión (continúa Alejandro), le caben de diez a trece toneladas, dependiendo del camino, y más o menos viene uno saliendo con cien, ciento veinte pesos al día”.


Frente a lo anterior no resulta difícil comprender el problema de migración que ya se enfrenta en Las Lomas: hombres, mujeres y familias enteras radican ahora en los Estados Unidos o ciudades de la frontera norte.

A mitad de la zafra el ingenio otorgó, como compensación, un peso más por tonelada, por cuadrilla, así que para lograr mil pesos, el grupo debió (insisto) cortar, cargar y subir mil toneladas, que divididas en pesos significaron alrededor de ciento veinticinco, como incentivo para cada cañero por cuatro meses de trabajo (o treinta pesos por mes, o un peso diario), en las jornadas referidas.

Si el trabajo de los cortadores de caña es tan mal remunerado, las ganancias de los productores son también bastante exiguas, oscilando entre dos mil quinientos a tres mil pesos anuales por hectárea, dependiendo de los gastos, así como las condiciones del terreno y la cepa.

El pueblo Las Lomas está compuesto por 448 hectáreas, que incluyen tanto área parcelar como asentamiento humano, y hasta antes de la crisis cafetalera de 1995 basaba su economía en la producción del aromático. Actualmente la situación del café es aún peor que la de la caña de azúcar, ya que representa muchos más gastos en su cosecha y en el cuidado que los cafetos requieren durante todo el año; por ello muchos de estos campos están siendo tirados para convertirse en cañaverales.

Para apoyar la producción cafetalera, el sector gubernamental ha difundido y sostenido su apoyo al campo (¿Quién no ha visto o escuchados algún comercial de esta índole?). Así, por ejemplo, el día 18 de enero de 2006, los productores de café de Las Lomas fueron citados para recibir sus pagos, mediante cheques, que el Programa del Fondo de Estabilización, Reordenamiento y Mejoramiento de la Cafeticultura otorgó en los denominados Apoyos y Servicios a la Comercialización Agropecuaria Dirección Regional Puebla-Tlaxcala-Veracruz. Treinta y nueve productores se apresuraron a fotocopiar su credencial del IFE para, entregado este documento, recibir el “apoyo” de la ignominia y la vergüenza:

Juana Colorado P. fue beneficiada con treinta y cuatro pesos con noventa y un centavos; Eleuterio Colorado Santamaría con diez pesos cincuenta centavos; Lucina León, mi madre, con cuarenta y cinco pesos (al menos fue una cifra redonda y no nos vimos en problemas para devolver dos o tres centavos de cambio); Zenón León Molina con treinta y nueve pesos con ¡ocho centavos!; Rosa Hernández con cuatro pesos con veintiocho centavos; Juana Romero Gómez con once pesos cuarenta y seis centavos; Adela Gómez Ronzón con cuarenta y dos pesos con ochenta y tres centavos, por citar algunos ejemplos.


Desgraciadamente el problema no acaba aquí, ya que en este intento de campesinos y productores por sobrevivir, se está ocasionando un ecocidio involuntario. Miles de añosos árboles que servían como plantas madres a los cafetos están siendo tirados para dar paso al cañaveral. La fronda se está convirtiendo en suelo raso.

Don Chico León es un hombre de más de ochenta años, y al respecto recuerda con tristeza: “Esos árboles de nacaztle los sembró el dijunto mi agüelito [antes del repartimiento agrario iniciado en 1932]… todavía lo mandó el dueño de la Hacienda La Orduña, don Alfonso Pasquel… fácil esos árboles andaban por los noventa, cien años.”

Quien sostenga que este modelo económico neoliberal es apropiado y debe continuar aplicándose, una de tres: Ignora por completo la situación del campo, resultándole un problema ajeno y no tiene la más remota idea de la lucha por la subsistencia que se libra cada día; se encuentra en la cúpula y pertenece al grupo dominante que utiliza parte del presupuesto para otorgar cuatro pesos a un productor; o definitivamente es un vende patrias que mediante la política del hambre pretende que los campesinos abandonen la tierra y su arraigo… o las tres.
Bibliografía consultada:
  • Bermúdez Gorrochotegui Gilberto. El mayorazgo de la Higuera. Xalapa: UV, 1987.
  • Castillo León Margarita. Ecos del cafetal. Xalapa: PACMyC, 2001.

Thursday, July 20, 2006

Silencio I


una luna
y una nube
hacen luces
sombras dan
nada suena
ya se van

Tuesday, September 20, 2005

El amor

En la selva amazónica, la primea mujer y el primer hombre se miraron con curiosidad. Era raro lo que tenían entre las piernas.
─¿Te han cortado? ─preguntó el hombre.
─No ─dijo ella─. Siempre he sido así.
Él la examinó de cerca. Se rascó la cabeza. Allí había una llaga abierta. Dijo:
─No comas yuca, ni plátanos, ni ninguna fruta que se raje al madurar. Yo te curaré. Échate en la hamaca y descansa.
Ella obedeció. Con paciencia tragó los menjunjes de hierbas y se dejó aplicar las pomadas y los ungüentos. Tenía que apretar los dientes para no reírse, cuando él le decía:
─No te preocupes.
El juego le gustaba, aunque ya empezaba a cansarse de vivir en ayunas y tendidas en una hamaca. La memoria de las frutas le hacía agua la boca.
Una tarde, el hombre llegó corriendo a través de la floresta. Daba saltos de euforia y gritaba:
─¡Lo encontré! ¡Lo encontré!
Acababa de ver al mono curando a la mona en la copa de un árbol.
─Es así ─dijo el hombre, aproximándose a la mujer.
Cuando terminó el largo abrazo, un aroma espeso, de flores y frutas, invadió el aire. De los cuerpos, que yacían juntos, se desprendían vapores y fulgores jamás vistos, y era tanta su hermosura que se morían de vergüenza los dioses y los soles.

Eduardo Galeano
Memoria del fuego, vol. I: Los nacimientos